Dropbox contra iCloud

Dropbox contra iCloud

No, no tengo ninguna intención de iniciar un guerra religiosa en favor o en contra de estos populares “cyberlockers”. Ni siquiera voy a hablar de ellos, al menos no de forma directa, sino de los paradigmas que representan cada uno y de cómo pueden cambiar la forma en que gestionamos nuestra productividad.

Ultimamente se está poniendo de moda el asunto de almacenar en la nube, y hasta Google y Microsoft se han subido al carro recientemente con sendas propuestas. Sin embargo, iCloud, de nuevo una herramienta puesta en la mesa por Apple, ha traído una visión distinta de lo que debe suponer el almacenamiento en la nube. Pero antes de que me lluevan improperios, una aclaración. Aunque en los últimos dos años he caído bajo el influjo del ecosistema de Apple, no me considero un “fanboy”. O al menos me creo lo suficientemente abierto de entenderas como para no aceptar cualquier cosa que venga de los chicos de la manzana.

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GTD: Planeación y contexto único

GTD: Planeación y contexto único

De vez en cuando me gusta poner a prueba los paradigmas y ver qué pasa si hago las cosas un poco diferentes. Como alguno de vosotros todavía recordará, hace tiempo experimenté con Autofocus, un método de Mark Forster radicalmente distinto a GTD. Ahora he vuelto a las andadas. Desde hace ya unas semanas estoy jugando con lo que yo llamo el contexto único. Y para ser sincero, de momento se está ajustando bastante bien a mi forma de trabajo.

¿En qué consiste exactamente? Muy sencillo: en reducir el número de contextos a uno sólo. O lo que es lo mismo, a no tener contextos. La razón es muy simple: GTD sugiere –no obliga–, crear varias listas de tareas, una para cada posible contexto en que puedas encontrarte trabajando. Pero, ¿qué sucede si mantienes tu lista total de tareas muy reducida? Antes de gritarme que eso es imposible, espera que te explico…

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Microcompromisos y productividad personal

Microcompromisos y productividad personal

Cuando afrontamos una meta a medio o largo plazo, es necesario enfocar exactamente el resultado que queremos conseguir. Ya he escrito otras veces sobre lo importante que resulta definir objetivos en lugar de propósitos. Para que un propósito se convierta en un verdadero objetivo, este debe ser concreto, realista y motivador. Concreto en términos de resultado y plazo para cumplirlo; realista para tener alguna oportunidad de alcanzarlo con un esfuerzo razonable; motivador para conseguir el compromiso necesario a lo largo del tiempo.

Generalmente, es bastante sencillo definir objetivos de forma concreta. Basta con tener claro el plazo de tiempo y un resultado que se pueda medir. Si quieres mejorar tu formación durante este año, deberás fijarte un objetivo que diga cuántos y qué cursos quieres completar, y cuál es la fecha tope. Por ejemplo: “Terminar dos cursos, uno de auditorías internas y otro de elaboración de manuales de políticas y procedimientos, y certificarme en ITIL v3, antes del 30 de noviembre”. En cuanto a la motivación, si realmente te interesa tu formación, y dado que el único trabajo que tienes que hacer es inscribirte y asistir a unas cuántas clases, quizá no sea un gran problema.

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De vuelta, con un libro bajo el brazo

De vuelta, con un libro bajo el brazo

Después de unas cuantas semanas de duro trabajo, por fin estoy de vuelta con todos vosotros. Como hace año y medio –¡uff, cómo pasa el tiempo!–, me he visto en la necesidad de tomarme un pequeño descanso bloguero. Esta vez para enfocarme en un proyecto que me ha hecho muchísima ilusión: mi primer libro en papel.

Hace unos meses Roger Domingo, director editorial del Grupo Planeta, me invitó a escribir un libro sobre productividad personal. Inicialmente la idea era escribir específicamente sobre GTD, pero la posibilidad de infringir derechos de autor no hizo desistir. Después de una visita relámpago de Roger a Guadalajara, la ciudad del tequila y del mariachi donde vivo, decidimos que era mejor añadir un nuevo título a la colección “En una semana” de Gestión 2000 –uno de los sellos editoriales de Planeta–. Y la aventura comenzó.

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GTD: No te quedes a medias

GTD: No te quedes a medias

El fenómeno de la productividad personal ha generado mucho ruido en los últimos tiempos. Cada vez más personas conocen GTD, el método de organización personal de David Allen. Y cada vez son más los que se suben a este tren con la esperanza de ver reducido el estrés al que se ven sometidos diariamente por la internaminable lista de responsabilidades, tanto en la oficina como en casa.

Para ser sincero, el éxito de GTD no es en absoluto regalado. En verdad ha supuesto un extraordinario cambio de paradigma en la forma de organizarse y trabajar de muchos profesionales, entre los que me incluyo. Los resultados empiezan a percibirse prácticamente desde el momento cero, apenas después de unas horas empezar a utilizar el método. Así que es lógico que David Allen haya terminado por convertirse en uno de los gurús de la productividad personal de hoy en día.

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