Neurobics para empezar y acabar el día

(Este artículo forma parte de la serie Neurobics para toda ocasión. No te pierdas el resto.)

Artículo original escrito por Jero Sánchez. Sígueme en Twitter.

Todos tenemos rutinas matutinas y nocturnas que nos ayudan a simplificar las tareas repetitivas diarias. Lavarnos los dientes, vestirnos, desayunar o preparar las cosas para el día siguiente son cosas que hacemos casi en automático. Y precisamente por eso son reconfortantes.

Dado que las rutinas están grabadas a fuego en nuestro subconsciente, son ideales para introducir pequeños cambios que obliguen a nuestro cerebro a crear nuevos circuitos neuronales. A continuación veremos 9 ejercicios neuróbicos para estos momentos del día.

Ejercicio #1. Levántate y huele algo distinto. Muchos de nosotros estamos acostumbrados a despertarnos con el olor a café. Puede que no sepas desde cuando es así, pero el olor a café está fuertemente asociado al hecho de despertar y levantarse, o al menos al hecho de prepararse para la jornada. En lugar de ello, procura tener en tu mesita de noche un bote de vidrio con algún extracto natural que puedas abrir al despertar. Después de apagar el despertador, destapa el bote y aspira. Puedes repetir la operación después de ducharte, o de vestirte. Así, tu cerebro dejará de asociar un único olor a esos momentos.

Ejercicio #2. Dúchate con los ojos cerrados. Desde el momento en que te metas en la ducha, cierra los ojos. Localiza las llaves del agua y ajusta la temperatura a ciegas. Utilizando tu sentido espacial y táctil, ve cogiendo todo lo que necesites. Siente las diferentes texturas. Huele los aromas del jabón y del champú. Verás que todo tiene otra dimensión cuando tienes los ojos cerrados.

Ejercicio #3. Cepíllate los dientes con la mano no dominante. Utiliza tu mano no dominante para abrir el tubo de pasta dental, ponerlo en el cepillo y cepillarte. También puedes aplicar este ejercicio para otras actividades comunes, como secarte el cabello, peinarte, abrocharte los botones de la camisa, etc.

Ejercicio #4. Vístete “al tacto”. Cuando vayas a elegir la ropa que te vas a poner, cierra los ojos y déjate llevar por las texturas y olores. Elije siguiendo tu conocimiento previo de la ropa, asociándolas con las nuevas sensaciones de las que no eres tan consciente cuando tienes los ojos abiertos.

Ejercicio #5. Tápate los oídos para desayunar. Si desayunas en familia, ponte unos tapones y trata de adivinar de qué va la conversación sin oir nada. Por medio de los gestos y reacciones de los demás, trata de integrarte a la conversación.

Ejercicio #6. Cambia el orden de tus rutinas. Generalmente solemos hacer las cosas siempre en el mismo orden. Cambiando el orden desasociamos estímulos. Por ejemplo, si primero te duchas y luego te cepillas los dientes, prueba a hacerlo al contrario (o al mismo tiempo). Si siempre desayunas leche con cereales, prueba a desayunar pan tostado y café. Si siempre te despiertas con la misma emisora de radio, cambia a otra diferente o utiliza un sonido relajante.

Ejercicio #7. Date un baño multisensorial. Al final del día date un baño en el que participen todos los sentidos. Utiliza sales de baño aromáticas, pon música, frótate con esponjas de diferentes formas y texturas, enciende velas y quédate en penumbra…

Ejercicio #8. Lee en voz alta con tu pareja. Antes de dormir lee en voz alta para tu pareja. Luego intercambiad el papel de lector y oyente. Además del ejercicio neuróbico también os dará excelentes temas de los que hablar.

Ejercicio #9. Ten buen sexo neuróbico. Prescindir de algún sentido o utilizarlos de forma creativa durante el acto amoroso es una fórmula ideal para estimular la creación de nuevos circuitos neuronales en el cerebro. Escuchad música, utilizar fragancias, tapaos los ojos, utilizad ropa de diferentes texturas, masajearos con distintos aceites. Todo vale.

¿Practicas alguno de estos ejercicios regularmente? ¿Qué otras formas se te ocurren de estimular el cerebro al principio o al final del día? Comparte tu experencia con nosotros.

Foto por: Kriss Szkurlatowski

7 comentarios

  1. Hola:

    El punto 2 yo realizo como si fuera el punto 7 siempre. De hecho, frecuentemente me siento en el piso de la regadera para poder dedicar toda mi atención al sentido del tacto.

    El punto 3 lo realizo desde hace algun tiempo para casi todas las actividades. En un futuro próximo empezare a escribir con cualquiera de las manos.

    A mi me gusta hacer excursionismo (senderismo), lo complemento con observaciones de geología y climatología, es parte del aprendizaje continuo. Me falta aprender biología pero ahí la llevo.

    Otra cosa que he hecho es despertarme un día de descanzo y taparme los ojos. Pasar todo el día a ciegas en mi casa es bastante estimulante.

    • @Hluot:

      Pasar todo el día a ciegas en tu propia casa me imagino que es el súmmum de los neuróbics :-) Si pudiera estar todo un día encerrado en casa y viviera solo, creo que también lo intentaría.

  2. Excelente articulo, voy a iniciar ya mismo! Felicitaciones por tu sitio, es buenisimo.

    PD Mi estimado Gachupas, a veces escribes como mexicano y a veces como español, ¡definete!!! jejeje

    • @fsacari:

      Gracias por las felicitaciones :-D

      Llevo viviendo en México 5 años, así que supongo que es inevitable que de vez en cuando se me escape algo. Aunque creo que de todos modos no puedo ocultar mi origen ;-)

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  4. Sí, esa es la clave para intentar el día a ciegas. Vivir solo y poder desconectarte del mundo por 24 horas.

    Pero hacerlo durante un rato, cuando te encuentres solo tambien funciona. Tratar de hacer el desayuno así es todo un reto.

  5. me encanta lo que leo! se me ocurren muchas cosas ahora como comprar jabones de diferentes marcas y aromas cambiarlos de vez en cuando tambien dormir de lado opuesto para despertar de otra forma, colocar los sleepers fuera del area normal ;-)

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