Neurobics en el trabajo

(Este artículo forma parte de la serie Neurobics para toda ocasión. No te pierdas el resto.)

Artículo original escrito por Jero Sánchez. Sígueme en Twitter.

Seguimos nuestra serie dedicada a los ejercicios neuróbicos, esta vez explicando 10 ejercicios más que podemos realizar en la oficina o nuestro lugar de trabajo habitual. Y es que pasamos la mayor parte de nuestro día trabajando. Así que merece la pena aplicar estos y otros ejercicios neuróbicos siempre que tengamos ocasión.

Pero antes de empezar, una nota: procura realizar los ejercicios de forma que no interfiera en tus obligaciones y compromisos, adaptándolos a tus circustancias personales siempre que sea necesario. No queremos que tengas un cerebro en perfectas condiciones pero te quedes sin trabajo ;-)

21. Cambia las cosas de sitio. Con la reptición y el uso diario de los diferentes objetos, el cerebro crea una especie de mapa espacial de dónde se encuentran las cosas. Prueba a cambiar ciertos objetos de lugar, de forma aleatoria –y ya que estás en ello, cámbiate el reloj de muñeca. Algunos objetos que puedes cambiar son la papelera, el bote con los bolígrafos, o las carpetas de archivo. De esa forma tu cerebro se obligará a estar más alerta.

22. Utiliza filtros de colores para la lámpara. Aplica filtros de colores a la lámpara de tu escritorio, de forma que cada día veas las cosas de un tono diferente. Un día puede ser “azul” –lo que evoca frío–, y otro “rojo”.

23. Asocia olores a tareas. Como ya vimos en ejercicios anteriores, utiliza tarros con diferentes esencias para asociar ciertas tareas a ciertos olores. Por ejemplo, para recordar un cierto número de teléfono, huele el mismo aroma siempre que lo marques. También puedes asociar un aroma a la tarea de archivar, y otro distinto a la de enviar correos electrónicos.

24. Aprende Braille. Aprovecha que muchos ascensores y cajeros automáticos tienen los números en Braille para aprenderlos por el tacto. Es una forma de crear nuevas rutas neuronales asociadas con la lectura –táctiles, en lugar de visuales.

25. Invita a gente a la oficina. De vez en cuando invita a alguien de tu familia o un amigo a la oficina –como por ejemplo tus hijos. Todo lo cotidiano se ve con diferentes a través de los ojos de otras personas. Además, estarás ejercitando la socialización.

26. Aplica tormentas de ideas a los problemas. La tormenta de ideas, o “brainstorming”, es una técnica muy conocida y utilizada ya en muchas empresas. Se trata de realizar asociaciones de palabras, dibujos, colores y cualquier otra cosa que te permita sacar de tu cerebro ideas sobre un problema. Si el ejercicio se hace con otras personas, estas ideas se pueden ir entremezclando y retroalimentando mútuamente, lo que lo hace más enriquecedor.

27. Dale descansos a tu cerebro. La hora del café –o el desayuno– es una ocasión ideal para reunirte con otros compañeros y socializar, lo que constituye un ejercicio neuróbico. Pero hay otras formas. Por ejemplo, salir a un parque o jardín durante 15 minutos, dar un pequeño paseo, dejarse llevar por los estímulos sensoriales de todo tipo y permitir que el cerebro se distienda. Algo que muchas personas hacen de forma natural sin saber que es neuróbico, pero que muchos no hacemos.

28. Juega al ajedrez en grupo. En una empresa tienen un tablero de ajedrez junto a la fuente del agua –podría ser cualquier área de descanso–, y cada vez que un empleado pasa por ahí mueve una ficha de la “partida” comunitaria. Se trata de una partida sin jugadores conocidos, sin ganadores ni perdedores.

29. Voltea objetos. Pon las fotos o el calendario de tu escritorio boca abajo. La parte izquierda del cerebro etiqueta lo que ve, mientras que la parte derecha interpreta las cosas de forma no verbal. Curiosamente, cuando cambias el sentido de un objeto, la parte izquierda deja de funcionar, y la parte derecha se ve obligada a esforzarse más tratando de indetificar lo que estás viendo.

30. Adapta otros ejercicios. Por ejemplo, puedes reunir diferentes objetos pequeños y trata de diferenciarlos por el tacto. O lleva tu reproductor de música y escucha diferente tipo de música para diferentes tareas. O trata de realizar tareas rutinarias con la mano no dominante, como mover el ratón, grapar, taladrar, etc.

¿Practicas algunos d estos ejercicios neuróbicos? ¿Qué otros ejercicios se te ocurren? Compartélo con nosotros en un comentario.

Foto por ElementaryPenguin (via Flickr)

7 comentarios

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  2. Cambiar las cosas de sitio seria todo un reto para mí. Necesito saber donde esta cada cosa porque puedo llegar a enogarme mucho por no encontralas. Voy a probarlo poco a poco.

    Tengo una programa de lectura de pantalla para ciegos para poder utilizar la computadora sin depender de la pantalla. Es un software que lee cualquier cosa, los menus de los programas abiertos, libros, etc. Lo utilizo con la pantalla apagada para tareas sencillas como redactar un oficio.

    • @Hluot:

      No necesitas cambiar de sitio todas las cosas, ni tampoco esconderlas ;-)

      Un ejemplo típico para este ejercicio es cambiar de lugar el bote de basura o papelera –yo lo hago de vez en cuando, y te aseguro que más de una vez echo el papel al suelo :-) Cuando ya no suponga un reto, prueba con otras cosas.

      Interesante lo del programa de lectura para ciegos. ¿Podrías compartir el nombre para quien le interese?

  3. bueno me parece que cambiare el mouse a la izquierda para ver tal. yo coloco en el monitor dibujitos creados por mi a manera de cartoons y en el globo de texto coloco lo pendiente.son personajes que no se repiten y me dicen lo que esta pendiente.

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