Neurobics a la hora de comer

(Este artículo forma parte de la serie Neurobics para toda ocasión. No te pierdas el resto.)

Artículo original escrito por Jero Sánchez. Sígueme en Twitter.

La comida es una de las actividades que hacemos de manera más rutinaria. Sin embargo, difícilmente podremos encontrar una actividad más neuróbica que la comida. El olfato, el tacto, el gusto y la vista puedes –y deben– participar por igual. Además, casi siempre comer lleva aparejado un alto contenido social.

Veamos hoy otros 13 ejercicios para explorar distintas formas de estimular nuestro cerebro a la hora de comer. Espero que los pongáis en práctica y sigáis trabajando para rejuvenecer vuestro cerebro.

38. No te aísles. A la hora del desayuno evita leer el periódico o escuchar la radio, y comparte esos minutos con tu familiar. En la comida y en la cena apaga la televisión y siéntate en grupo. En la oficina comparte la comida o, mejor aún, intercambia la comida con algún compañero. Si vives sólo, invita a algún amigo a comer.

39. Come en silencio. Comparte la comida con tu pareja o algún compañero de trabajo, pero en silencio. Inmediatamente se activarán otros sentidos para tratar de descifrar lo que queréis decir. También te concentrarás más en las texturas y sabores de lo que estás comiendo.

40. Intercambia tu lugar. Normalmente siempre nos sentamos en la misma posición. Al cambiar de lugar tendremos una vista diferente de la habitación, nos relacionaremos con otros miembros de la familia y oficina, e incluso cambiará la posición del salero :-) Cambiar de lugar tiene efectos parecidos a cambiar de posición las cosas del escritorio, que veíamos en un artículo anterior.

42. Haz un menú democrático. Deja que cada miembro de la familia, incluyendo los más pequeños, elijan el menú un día. Quizá la elección de tus hijos no sea la más apetecible, pero no te hará daño y te permitirá crear asociaciones “diferentes”.

43. Prueba comidas del pasado. Todos tenemos sabores y olores que nos trasladan al pasado. De vez en cuando busca esas comidas que te transportan a tu niñez, o vuelve a preparar la primera comida con tu pareja. Disfruta de las sensaciones que te traen y recrea esas escenas pasadas de la forma más vívida posible.

44. Cambia tus costumbres. Modifica el orden que tomas los diferentes platos –primero el plato principal y luego la sopa, por ejemplo–, o prueba a hacer del desayuno la comida más importante, al estilo noruego. También puedes comer en una habitación diferente, comer con la mano no dominante, o mezclar frutas u otros alimentos que normalmente no mezclarías.

45. Decora tus comidas. Utiliza diversos sensoriales cuando estés sentado a la mesa, como flores olorosas, manteles visualmente atractivos, música ambiental, etc. Cualquier cosa que te permita estimular otros sentidos además del gusto.

46. Prueba otras cocinas. Una vez a mes prueba comida de otras regiones o países. Si lo haces en un restaurante, puedes llevarte lo que te sobre y repetir por la noche, de forma que sea el día de Japón, Marruecos, México o Argentina. Si estás en casa, pon música ambiental acorde para recrear un ambiente más sugestivo.

47. Come a ciegas. Consigue que alguien te ponga una comida sorpresa y trata de averiguar lo que es utilizando sólo los sentidos del tacto, olfato y gusto.

48. Juega al catador de vinos. Toma dos botellas de vino similares y, utilizando el olfato, gusto y vista, trata de definir las diferencias.

49. Cocina desde cero. Compra todos los ingredientes para preparar cualquier plato, y prepáralo todo desde el principio, aunque se trate de un plato sencillo. Recréate en las formas, tacto, colores y gustos. Observa cómo cambian las texturas al cocinar.

50. Ten una comida erótica. Si tienes pareja, prepara una sesión de comida en la que los dos jueguen con diferentes alimentos, disfrutando de los aromas, gustos y formas. ¡Ni siquiera tenéis que estar sin ropa! Se trata de ser sugerentes ;-)

¿Se te ocurren otros ejercicios a la hora de comer? Compártelo con nosotros en un comentario.

Foto por avlxyz

2 comentarios

  1. Yo hago los ejercicios 38,39 y 40 de forma frecuente.

    Los 43, 44, 45 y 46 son más esporadicos.

    Oler los alimentos e imaginar el sabor antes de provarlos es uno de mis ejercicios. Es especialmente util con las salsas mexicanas.

    • @Hluot:

      Doy fe que oler las salsas no es opcional. Ahora ya estoy acostumbrado, pero oler las salsas me ha salvado de más de un mal rato, especialmente durante mis primeros meses en México ;-)

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