Los trucos de productividad que no funcionan

Los trucos de productividad que no funcionan

No nos engañemos: la productividad personal en general, y GTD en particular, están llenos de trucos. Trucos para sacar las ideas y preocupaciones fuera de la cabeza; trucos para organizar los papeles; trucos para mantener el enfoque y no irnos por las ramas; en fin, trucos para casi cualquier cosa que podamos imaginar. Todos nos hemos acostumbrado a utilizarlos, especialmente por su simplicidad, pero también porque solucionan ciertos problemas puntuales de manera rápida y casi sin esfuerzo.

Sin embargo, muchas de las personas que intentan ser más productivas no terminan de conseguirlo, sin importar la cantidad de trucos que intenten llevar a la práctica. Pueden entender la dinámica de un truco en particular pero, o no logran que funcione, o peor aún, sí les funciona pero su barco productivo sigue haciendo aguas. ¿Por qué? ¿Qué está fallando?

Pongamos un ejemplo: tenemos problemas para avanzar en las cosas importantes, y un gurú de la productividad nos dice que la solución es elegir 3 tareas clave cada día, y hacerlas. Como somos disciplinados nos ponemos manos a la obra. Sin embargo, después de varias semanas eligiendo 3 tareas clave todos los días, sentimos que algunos proyectos se siguen retrasando. Entonces llamamos al gurú y le decimos que su truco no funciona porque seguimos incumpliendo fechas de entrega importantes, o porque nuestros proyectos personales siguen estando en el cajón sin una oportunidad de empezar a progresar.

El problema aquí es que estamos intentando resolver un problema complejo con una solución demasiado simple –el truco–. La productividad personal abarca muchos aspectos distintos, a muchos niveles, todos ellos relacionados entre sí y afectándose unos a otros todo el tiempo.

En el ejemplo anterior, puede que estemos eligiendo y completando 3 tareas clave todos los días, pero ¿estamos seguros de que tenemos un inventario completo de las cosas que tenemos que hacer? ¿Procesamos las bandejas de entrada con la suficiente periodicidad? ¿Estamos haciendo un buen procesamiento? Es más, ¿podemos afirmar que nuestras recopilaciones son completas y estamos teniendo en cuenta todas nuestras áreas de responsabilidad? –si no sabes de qué estoy hablando, puedes descargarte mi ebook GTD para dummies gratuitamente–.

Como podemos ver, el truco de las 3 tareas clave funciona siempre y cuando estemos haciendo bien otras cosas al mismo tiempo. Dicho de otro modo, para resolver un problema complejo, como es el de la productividad personal, no es suficiente con aplicar un par de trucos sueltos aquí y allá, sino que necesitaremos toda una colección ordenada y coherente de ellos. Es decir, necesitaremos un método.

Este es, por ejemplo, el mismo motivo por el que muchas personas no terminan de dejar de procrastinar. Intentan solucionar el problema aplicando trucos sueltos, cuando lo que realmente necesitan es un método, una colección de trucos engarzados de manera lógica, en una secuencia determinada, que se apoyen unos a otros para conseguir el resultado final: dejar de posponer.

Los trucos son una excelente herramienta para resolver algunos problemas puntuales. Si ya practicas GTD con solvencia y tu problema es simplemente que te falta enfoque en el día a día, aprender el truco de las 3 tareas clave puede ser suficiente para darte el empujón que necesitas. Pero intentar resolver un problema como la falta de productividad con un par de trucos, es tan ingenuo como querer llegar a la luna en globo.

Si un truco no te funciona para resolver un problema en particular, revisa primero si el método que estás usando es el adecuado, si lo estás aplicándolo de manera coherente, disciplinada, constante y completa. Si no estás seguro de que estás ejecutando el método correctamente, entonces no le eches la culpa al truco.

Y tú, ¿cómo utilizas los trucos? ¿Has desechado un truco alguna vez porque no te resolvía un problema? Comparte tu experiencia en un comentario.

Artículo original escrito por Jero Sánchez. Sígueme en Twitter.

Foto por Anónimo

4 comentarios

  1. Bueno, coincido que sólo con los trucos no se puede. Hay que tener una metodología y cierta disciplina para cumplirla. GTD sirve como marco conceptual, pero uno tiene que ir encontrando la forma de habituarse a adaptar el método a la realidad que tiene, y eso es un camino de ida.

    Excelente artículo Jero. Abrazo

    JC
    http://comomeorganizo.blogspot.com
    Twitter: @ComoMeOrganizo

  2. JC dice efectivamente, “la forma de habituarse a…” si no nos creamos los hábitos para aplicar con efectividad los “trucos” difícilmente podremos lograr aplicar el método de forma completa. Yo estoy convencido que la esencia está en la creación de los hábitos adecuados y la eliminación de los que nos perjudican

    Me gusta el artículo
    Saludos

  3. ¡Qué bueno!
    Lo estaba experimentando. Es la primera vez (y ya hace meses) que implemento bien un método y me funciona. Pero sabía que había tareas importantes que se aplazaban y que tenía pendiente de aplicar el “truco” de las TMI. Empecé hace poco con las TMI y el truco funcionó, pero claro, dentro de un contexto, de un método que hace meses que sigo.

  4. Excelente entrada, la mayoría de nosotros buscamos algunos trucos que nos solucione los problemas, sin embargo, la mayoría de los trucos son para mejorar algo puntual, no para un sistema completo…
    muy bien escrito..

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