Los 4 tipos de procrastinación

Este es un artículo invitado de Iago Fraga, autor del blog Técnicas de Organización. Síguelo en Twitter: @iago_fraga_tdo

La procrastinación (posposición reiterada de una tarea) es un enemigo de principal de toda persona que se propone ser productiva. Sin embargo, la procrastinación es como la lluvia, no puedes evitarla, así que lo único que puedes hacer es aprender a vivir con ella.

Dicho de otro modo, puesto que sabes que va a estar ahí quieras o no, la acción más inteligente es prepararte. Para esto el primer paso es identificar sus tipos porque aunque todos tienen el mismo efecto (posponer una tarea), no todos tienen el mismo origen (el por qué de haberla pospuesto) y por lo tanto no siempre es recomendable actuar del mismo modo.

Es aquí donde pretendo poner la lupa convencido de que si aprendes a identificar de qué tipo es la tarea que estás procrastinando, sólo te separará la acción que te propongo de completarla. Vayamos con la lista.

1. Procrastinación como base de la concentración

Características: Se produce cuando necesitas concentrarte en una tarea y para ello aplazas el resto.

El hecho de tener varias tareas compitiendo por tu atención es inefectivo, así que a menudo (¡y es lo correcto!) tendrás que posponer el resto de tareas hasta que hayas terminado la actual.

Hay muchos métodos de gestión y Jero en concreto ya te ha hablado de las bandejas de entrada por citar uno de ellos. Sin embargo, aunque esta procrastinación es necesaria, resulta un peligro porque existen demasiadas formas de usar mal el método.

La solución pasa por tener bien definidas tus áreas de responsabilidad y tener siempre un punto de referencia donde concentres tu organización. Tienes que saber a dónde acudir para encontrar tu próxima tarea y asegurarte de que, si vacías tu cabeza para concentrarte, tu sistema te la restablecerá cuando acabes tu tarea.

2. Procrastinación por miedo a lo desconocido

Características: Cuando pospones constantemente de forma voluntaria una tarea porque no te apetece.

Si la anterior era necesaria, esta es imposible de erradicar. Mientras vivas, tu subconsciente te va a seguir jugando malas pasadas. No obstante, si lo dominas tu productividad dará un salto enorme.

¿Cuál es la parte fea de este reto tan motivador? Es una lucha constante. Deja de pensar que se trata de una tarea que puedas resolver un día y recostarte. Tus miedos nunca descansan.

La solución pasa por adentrarte en la tarea cuanto antes superando esa barrera mental inicial que tú mismo te impones. Intentar dar los primeros pasos buscando un poco de información o haz un sondeo entre tus conocidos sobre cómo lo resuelven ellos si es posible.

Yo aprendí a controlar este tipo de tareas copiando a Google con un “me siento afortunado”. La técnica consiste en hacer un simulacro de una tarea larga muy rápido escogiendo las primeras opciones que me aparecen para cada sub-tarea. Al final, obtengo una cadena completa que el 90% de las veces es muy mejorable en varios aspectos. Sin embargo la tarea se reduce ahora a mejorar mi versión inicial y aquí irás mucho más enfocado, con menos volumen de trabajo a abordar y con objetivos muy definidos.

Sobra decir que cuando hago una gran tarea a toda velocidad y esta tiene éxito, eso va directo a mi lista de victorias.

3. Procrastinación involuntaria

Características: Cuando una tarea no figura en tus listas pero debería.

Lamentablemente esto también es procrastinar. Si una tarea no llega a tu sistema de organización lo que llegará será un momento en el que tengas la sensación de que llevas años esforzándote por todo pero aún no has hecho tal cosa.

Antes de cargar sobre tus hombros el peso de tu pasado o de flagelarte, para un segundo. Si llevas trabajando todo el tiempo y aportando un granito de arena a tu proyecto cada día como una hormiguita no te mereces castigarte.

La solución correcta es ser consciente de que no puedes estar en todo. Una vez admitida esta limitación humana puedes intentar paliarla lo mejor posible. Presta atención siempre a nuevas fuentes de tareas que no hayas considerado pero que puede que debieras afrontar (como salud por ejemplo) y levanta de vez en cuando la cabeza para ver qué te puedes estar dejando. A menudo hay tareas que olvidas no porque no las quieras hacer, sino porque en ningún momento has tenido claro por dónde empezar.

4. Procrastinación sistemática

Características: Cuando una tarea que figura en tu lista parece que nunca se va a hacer porque nunca es la más prioritaria y por lo tanto no recibe nunca tu atención.

Tengo una buena noticia para ti. Esto puede que no sea un problema sino una reacción natural a una tarea que nunca deberías hacer. Además, si es así apúntate un tanto porque con tu sistema de organización no sólo haces las tareas más importantes, sino que desechas coherentemente el trabajo que no debes hacer.

Míralo con frialdad y no te empeñes en hacer tareas que no te aportan casi nada. Algunas de ellas son producto de que aún no habías definido bien tus objetivos. No hagas nada porque sí, arguméntate tus tareas. Sé tu propio trabajador perezoso que no tiene ganas de hacer lo innecesario y cuestiona todo. Con mayor frecuencia de lo que crees, acertarás, sobre todo al principio.

Recogiéndolo todo

Tienen la misma consecuencia, pero orígenes diferentes. En resumen, deberás saber reaccionar a cada tipo con la medida correcta, espero que las ideas que te propongo te orienten.

Como ves, el hecho de caer en la cuenta de que te habías olvidado algo nunca desaparecerá y lo práctico es aprender a vivir con ello. Practica periódicamente revisiones para los tipos 3 y 4 respondiendo (por ejemplo cada fin de mes/semana) a las preguntas ¿Qué estoy dando por sentado? y ¿qué tareas se llevan arrastrando un par de semanas por mis listas?

Para los tipos 1 y 2 la aproximación es más directa y lo único que debes mantener siempre es el control y el contacto con la realidad. Buena suerte con el desafío, ¡y recuerda no posponer tu reacción!

Sobre el autor:

Iago escribe sobre productividad y cómo llevar a cabo tus proyectos en Técnicas de Organización, un blog emergente enfocado únicamente a dotarte de herramientas para que alcances lo que te propones. Puedes seguirle también en Twitter: @iago_fraga_tdo

8 comentarios

  1. La procastinación? Nunca en la vida había oído mencionar esa palabra. Pero su significado y descripción tan detallada en este artículo es tan clara, que incluso me aterra la idea de descubrir que soy un “procastinador profesional” pero qué bueno descubrirlo, conocer sus características y aprender a vivir con algunas cosas y trabajar para cambiar otras muchas…. gracias por compartir !

    • @Héctor:

      Pues te aseguro que “procrastinación” está en el diccionario de la RAE, y viene de latín ;-)

      No te preocupes, todos, en mayor o menor medida, somos procrastinadores. El delito no es ser procrastinador, sino no hacer algo al respecto para evitarlo.

  2. Hola. He determinado que sufro del tipo 2 de procrastinación. Y me ha parecido muy buena idea el tomar decisiones de forma rápida para luego ir perfilándolas sin tanta presión.
    Muchas gracias por la entrada. Me ha sido muy útil.

  3. Pingback: 12 consejos para mejorar tu puntualidad. Parte 1 |

  4. Procrastinar, la misma palabra para mi da pavor. Creo que soy una persona que deja las cosas para último momento, a sabiendas que posteriormente me generaran problemas. como poder resolver este padecimiento.

Deja un comentario