Las 2 perspectivas de la productividad

Avión aterrizando

Foto por egmTacahopeful (via Flickr)

Artículo original escrito por Jero Sánchez. Sígueme en Twitter.

He hablado en muchas ocasiones sobre la perspectiva horizontal y vertical de la productividad, pero reconozco que para algunos lectores –especialmente los nuevos– estos conceptos pueden sonar un poco crípticos. Por eso he decidido escribir hoy sobre las 2 perspectivas en que podemos enfocar nuestra productividad.

Pero antes de empezar quiero dejar muy claro una cosa: ambas perspectivas son igualmente importantes. Cualquier sistema de productividad debería tener en cuenta el enfoque horizontal y vertical del trabajo –lo cual no significa que siempre sea así. Y como es lógico, el enfoque que prime dará al sistema un cierto “toque” que lo diferenciará de los demás.

La perspectiva horizontal

La perspectiva horizontal se refiere a la visión de conjunto de todos los frentes abiertos que tenemos en un momento dado. Una visión horizontal de nuestro sistema nos debe permitir identificar en qué proyectos estamos trabajando, qué tareas o siguientes acciones tenemos que atacar lo antes posible, qué asuntos están a la espera de terceras personas, qué citas y compromisos tendremos que cumplir en los próximos días… En definitiva, es una foto de nuestro “ahora” productivo a nivel de suelo.

GTD es un ejemplo de sistema de productividad en el que prima la perspectiva horizontal. Como acertadamente explica David Allen en su libro “Getting Things Done”, antes de pensar en el rumbo que queremos o debemos dar a nuestra vida, es necesario tomar el control del día a día. Para ello, tenemos que organizar nuestras tareas, compromisos y archivo de referencia, y establecer una serie de procesos –recopilación, procesamiento, organización, ejecución y revisión– para que nada se descontrole.

Mediante la revisión semanal de GTD tomamos perspectiva horizontal, atando los cabos sueltos, eliminando tareas terminadas, asegurándonos de que todos los proyectos tienen siguientes acciones definidas, confirmando o moviendo compromisos y recordatorios en el calendario, etc. La idea es mantener la maquinaria productiva engrasada y funcionando a la perfección.

La perspectiva vertical

Cuando asumimos una perspectiva vertical tratamos de encajar todo lo que tenemos en nuestra perspectiva horizontal en un plan a medio y largo plazo. Como diría David Allen, ganamos altura, observamos la panorámica general y nos preguntamos si los proyectos que estamos llevando a cabo nos conducen a alcanzar nuestros objetivos y metas a medio y largo plazo.

Una perspectiva vertical debe tener en cuenta nuestro plan de vida, nuestras responsabilidades con nosotros mismos y con terceros, nuestros valores, fortalezas y debilidades… Todo ello nos permitirá poner en marcha los proyectos correctos, eliminar los “algún día/quizá” que ya no tengan cabida en nuestro plan, y asegurarnos de que los proyectos que ya están en marcha van por buen camino.

GTD propone algunas ideas para realizar revisiones periódicas de alto nivel, aunque no explica cómo crear un plan de vida –algo que yo considero fundamental y que debería estar integrado en cualquier sistema de productividad moderno. Por su parte, Autofocus ni siquiera tiene en cuenta la perspectiva vertical –se centra exclusivamente en la gestión de tareas en una lista única.

¿Qué va primero?

Algunos autores proponen, no sin cierta lógica, que antes siquiera de tratar de organizar nuestro trabajo deberíamos adoptar una perspectiva vertical y definir nuestros objetivos y metas. La verdad es que no sirve de nada tener una técnica depurada manejando el calendario o nuestras listas de tareas, si no sabemos hacia dónde nos dirigimos –como dice Stephen Covey, corremos el riesgo de subir la escalera del éxito a toda prisa, pero sobre el edificio equivocado.

Sin embargo, en la práctica, está demostrado que ganar altura y definir nuestros objetivos y metas no funciona mientras no tengamos el control absoluto de nuestro día a día. La tensión que genera tener una vida fuera de control nos impedirá definir exitosamente un plan de vida.

Así pues, la lógica dice que primero debe ir la perspectiva vertical y luego la horizontal, pero la práctica demuestra que es mejor hacerlo al contrario. Como si se tratara de un coche, primero debemos tomar el control sujetando el volante, y luego estudiamos hacia donde queremos ir.

¿Tienes en cuenta ambas perspectivas en tu sistema productivo? Comparte tu experiencia en un comentario.

12 comentarios

  1. Gracias, por fin me ha quedado claro. Lo cierto es que como expliqué, el tema de las perspectivas para mi era, y digo era porque creo que ya no lo es, un tema un poco dificil de comprender. Releere este tema del libro con otro punto de vista totalmente diferente. Este articulo va impreso, y de momento acompaña al libro.

    Por cierto, me paré a pensar despues de lo que me dijiste que aportó GTD a mi vida, y encontré algo: la agenda. Pasó de tener listas de cosas, a elementos con sentido. Creo que ya valió la pena.

    Muchas gracias Jero, has vuelto a conseguir un post de excelente calidad. Y por supuesto, aprenderé mucho de ti, porque empezando poco puedo aportar yo, ;-P

    • @Elsapo:

      Todos podéis aportar. Este artículo no hubiera surgido de esta forma sin tu comentario. Y estoy seguro de que tus dudas eran las dudas de otros lectores. Como ves, vuestros comentarios son más interesantes de lo que parecen, y debería ser yo el que te diera las gracias :-)

  2. Hey! Soy de los que no sabian sobre estos 2 tipos de perspectiva. El ultimo parrafo resume muy bien como se debe encarar estas perspectivas.
    Excelente el blog! Saludos ;)

  3. Comentaba la semana pasada en GTD: Hacer es elegir las mejores opciones, en Óptima Infinito, y creo que la aportación puede ser también pertinente aquí:

    Creo que en alguna ocasión ya lo hemos comentado… (a lo mejor me falla la memoria y no ha sido directamente en este blog), pero, como dices, José Miguel, para quien quiera profundizar en los niveles superiores (recogidos en su primera obra, pero de forma muy sucinta, lo que le ha valido no pocas críticas) la mejor recomendación que puedo hacer es leer su última obra, Making It All Work-Winning at the game of work and the business of life, en cuya segunda parte va desgranando estos uno a uno, con recomendaciones “lo más prácticas posibles” (si bien, por su propia naturaleza pueden resultar más difusos que los 5 pasos de recopilar-clarificar-organizar-reflexionar/revisar y hacer)

    Gran post, Jero, ;-)
    .-= Lo último publicado por rubengp: rubengp: Para que todos los niños nazcan sin VIH, http://ht.ly/1PkQ5, por @Pediatria =-.

    • @rubengp:

      Gracias por tus palabras y por la matización. Efectivamente, David Allen arregló un poco GTD con este libro, y desde luego merece la pena leerlo.

      Lo que sigue sin explicar es cómo desarrollar y mantener un plan de vida de forma metódica. Quizá nunca lo haga, y no me parece mal: simplemente no es algo que esté dentro del ámbito de GTD.

  4. A veces me quedo con la sensación de que leer blogs no basta y seria muy bueno poder reuniornos en persona y platicar un buen rato.

    • @Hluot:

      Es complicado hacer algo así con lectores de tantos países, pero la idea no es mala. No sé cuántos lectores tengo de Guadalajara –sería interesante que se identificaran–, o si alguna vez me vaya a vivir a Ciudad de México, pero sería interesante formar grupos de trabajo para discutir sobre temas productivos, herramientas, métodos… y otras cosas más mundanas también :-)

      Si alguno de vosotros se anima a crear un grupo en su ciudad, podéis contar con mi apoyo en lo que pueda ayudar.

  5. Me queda bastante clara la diferencia entre una perspectiva y otra. Una de las cosas más importantes que una persona puede hacer es tener claro su plan de vida. Este concepto es curioso porque no deja de ser el punto máximo de planificación y hasta puede sonar extraño el planificar la propia vida, pero en el fondo en un corto, medio o largo plazo todos lo hacemos. Y no por extraño que parezca debemos dejar de hacerlo, pero me parece muy complicado hacerlo y, además, hacerlo bien-

    Ello nos obligaría a conocernos muy bien, tener muy claras las cosas, nuestras capacidades y limitaciones, pero sobre todo nos obligaría a tener el coraje de afrontar ese plan.

    Enhorabuena por el post Jero

    Un saludo a todos

    • @David:

      Desde luego, hacer un plan de vida no es sencillo –nadie dice que lo sea–, pero no por ello podemos o debemos obviarlo. Es precisamente esa falta de disciplina para hacer las cosas por la que muchos proyectos, ideas y vidas se quedan en nada.

      No tengo cifras, pero estoy seguro de que menos del 10% de las personas consiguen lo que realmente quieren en la vida. En su lugar simplemente ven el tiempo correr delante de sus ojos hasta que se jubilan y, finalmente, desaparecen de este mundo sin haber vivido plenamente.

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