La técnica “palomitas de maiz” para vencer la procrastinación

Palomitas de maiz

Foto por hdaniel (via Flickr)

Artículo original escrito por Jero Sánchez. Sígueme en Twitter.

Muchas veces, cuando me enfrento a tareas importantes que son especialmente difíciles o que no me gustan, tengo la tendencia a ignorarlas. Es decir, caigo en la procrastinación. Prefiero ocuparme en otras acividades supuestamente igual de importantes, pero que en realidad no lo son. Por ejemplo, prefiero reorganizar mis listas de tareas una y otra vez, o hacer algún pequeño ajuste en el diseño del blog –tareas mucho más entretenidas–, antes que revisar mi presupuesto de gastos o mejorar el posicionamiento en buscadores de mis artículos. El resultado es frustración y sentimientos negativos, porque en el fondo sé perfectamente que no estoy haciendo lo que debería.

Sin embargo, a lo largo del tiempo me he dado cuenta de que la barrera que me impide empezar y terminar esas tareas poco atractivas es alta, pero al mismo tiempo muy delgada. No importa si se trata de desconocimiento de cómo llevar a cabo la tarea, de su dificultad intrínseca, de que sea poco interesante o muy laboriosa. Al final, siempre consigo derribar la barrera inicial fácilmente, con lo que yo llamo la técnica “palomitas de maiz”.

Estoy seguro de que a todos nos ha pasado alguna vez. No tienes hambre pero alguien te ofrece una palomita de maiz. La aceptas y te la comes. De forma casi automática tomarás una segunda, después una tercera, y así sucesivamente. En un proceso inconsciente, si te dejan, empezarás a comerte todas las palomitas hasta que termines la bolsa. Lo único que tuviste que hacer fue dar el primer paso, tomar la primera palomita y llevártela a la boca.

El mecanismo para empezar y terminar tareas funciona de forma muy parecida. El principal problema al que nos enfrentamos con las tareas difíciles es dar el primer paso. Una vez vencemos la resistencia incial, todo se desencadena solo, casi sin esfuerzo.

Cuando tengo ante mi un trabajo difícil o potencialmente aburrido, me propongo trabajar en él 5 minutos, sólo eso. Hago el compromiso conmigo mismo de que, si después de 5 minutos no quiero seguir adelante, puedo abandonar y seguir con otra cosa. Lo cuiroso es que en la gran mayoría de las ocasiones, esos 5 minutos es todo lo que necesito para derribar la barrera que me impide hacer el trabajo. Una vez logro un poco de concentración, el interés por la tarea crece rápidamente. De esa forma da inicio una especie de reacción en cadena que me lleva a trabajar en esa tarea durante una hora, o incluso más tiempo, hasta terminarla –¡en ocasiones se me ha pasado la hora de comer porque no quería dejarlo a medias!

Lo mejor de todo es que, una vez termino la tarea problemática, siempre tengo una sensación de euforía muy agradable. Ser capaz de empezar y terminar este tipo de tareas me hace estar más motivado y querer afrontar nuevas tareas similares. Encadenar la conclusión de un par de estas tareas en un mismo día, especialmente si llevaban mucho tiempo en mi lista de siguientes acciones, hace que mi autoestima, satisfacción y nivel de energía alcancen niveles estratosféricos.

Y tú, ¿cómo afrontas las tareas difícil o aburridas? ¿Utilizas alguna técnica parecida? Comparte tu experiencia con nostros en un comentario.

29 comentarios

  1. Yo utilizo el mismo sistema pero aplicado de otra manera. Hay tareas que no me atraen nada y siempre las voy dejando para más adelante utilizando cualquier pretexto, hasta que llega un momento que tomo aire y me sumerjo en ella, y normalmente lo más costoso es al principio, luego llego a disfrutar haciéndola, aunque hay tareas que las hago por necesidad porque nunca me apetecen.

    De este post me ha parecido muy bueno el compromiso con uno mismo de dejar la tarea si 5 minutos después no me apetece hacerla. Intentaré sistematizar esto a ver si así dilato menos el comienzo de las tareas. Pero, ¿qué pasa si es cuando llevo 15 minutos cuando no me apetece continuar o si la tarea es pintar la casa? ¿Da igual, la dejo de hacer en cuanto no me apetezca? Me veo la casa a medio pintar, la estantería a medio hacer, la vajilla a medio fregar, sólo una habitación barrida, el motor del coche desmontado meses, etc.
    Me parece que intentaré aplicar esta técnica para las tareas de estudio, pero para otras seguiré con la técnica de la inmersión forzosa.

    • @Manolo:

      Fíjate que estos últimos días estoy experimentando con un nuevo sistema llamado Autofocus, de Mark Forster –mañana publico un artículo introductoria que creo te va a encantar. Probando este nuevo sistema me he dado cuenta que en realidad lo que hacemos al probar 5 –ó 10 ó 15 minutos– es hacer avanzar un poco la terminación de la tarea. En la mayoría de los casos, el impulso inicial es suficiente para terminarla. Pero si no sucede eso, al menos habrás avanzado.

      Está bien si sólo trabajas 15 minutos en algo y luego lo dejas, siempre que mantengas esa tarea en tu sistema y apliques criterios claros para retomarla más adelante cuando llegue el momento –o te deshagas de ella, ya sea porque no te interesa, pierda importancia o descubras que su importancia es relativa.

  2. Debo añadir que lo anterior es para las tareas que voy dejando repetidamente de lado. Para tener un incentivo en hacer las tareas del día a día utilizo un sistema que encontré por Internet y que es el sistema CEO. Consiste en puntuar el tiempo que se utiliza en los trabajos, el estudio, etc. (cada uno debe hacerse la puntuación a su manera). Esto de conseguir puntos se parece más a una maquina de marcianos que a un sistma productivo, pero el intentar mantenerme en una determinada puntuación o hacer más puntos me sirve para estar activo y no caer en la contemplación mística. (No sé si lo aplico bien porque proviene de una página en inglés, que no hablo, y yo lo saque de una posterior adaptación de una página en español.)

    • @Miguel de Luis:

      Todo un clásico de Brian Tracy. Pero eso no es suficiente.

      Identificar la tarea más complicada y fragmentarla es sólo el primer paso. Yo siento que el compromiso con uno mismo de poder dejar la tarea en cualquier momento si no me siento con ganas de seguir, me ayuda mucho a ganar la motivación y la energía necesaria para empezar –después uno se da cuenta de que lo que parecen sapos al final terminan siendo cosas mucho más agradable ;-)

  3. Me pasa casi siempre lo mismo que mencionas: no quiero hacer una tarea por cualquier motivo pero cuando me enfrasco en ella quedo ‘enganchado’ y logro terminarla. El problema es empezar.

    El sistema de compromiso de cinco minutos me parece una buena idea. Como bien comenta Manolo en su primer post no es válido para tareas que luego no puedas dejar a medias, pero para la mayoría de las tareas organizativas o técnicas creo que es muy válido.

    • @Chemo:

      De hecho, creo que sí es válido para cualquier tarea, aunque la dejes a medias. El tiempo que le dediques te servirá para estar más cerca de su compleción, lo cual ya es una ventaja :-) –más sobre este asunto mañana, en un artículo sobre el sistema Autofocus v4 de Mark Forster.

  4. En cierta ocasión, un amigo me preguntó cómo sé que debo hacer una cosa y no otra. Respuesta: la que se me hace más cuesta arriba, esa és la que debo hacer primero. Otra cosa es que matenga siempre esta actitud. Lo cierto es que la técnica de “palomitas de maíz” funciona pero que muy bien. Y la satisfacción, una vez terminada la tarea, es grande. Y uno piensa: “No había para tanto”.

    • @Joan:

      Tengo que reconocer que tu truco para saber qué debes hacer primero funciona muchas veces. ¡Pero cuidado! No siempre es así. Algunas tareas son difíciles o cuesta arriba, pero no son las más importantes. Las mantenemos en nuestro sistema productivo por inercia, o porque se supone que tenemos que hacerlas, no necesariamente porque nos aporten valor.

      Identificar estas tareas y erradicarlas es todo un arte, pero un arte que necesitamos aprender para mejorar nuestra productividad.

  5. A mi me funciona mentalizarme a empezar y terminar a fuerzas. Lamentablemente soy capaz de dejar hasta las palomitas de maiz.

    Lo que sí hago es garantizar que las cosas quedaran bien a la primera, ya es suficiente que lo haga una vez sin que me guste como para tener que regresar a la tarea porque quedo mal.

    • @Hluot:

      Definitivamente, no eres una persona “normal” jajaja. Ahora en serio, eres afortunado por poder controlar de esa forma tu fuerza de voluntad. Pero para la mayoría de los mortales, lamentablemente las cosas no funcionan así ;-)

  6. Excelente técnica!! Esto es algo que he hecho casi sin darme cuenta, generalmente me convenzo con una canción o una taza de té: “voy a trabajar solo lo que dura esta canción/taza de té”.. y luego sigo sin mucho más esfuerzo!

    Por cierto, en Guatemala les decimos poporopos a las palomitas de maíz, por lo tanto, podría llamarse técnica de poporoprocarstinación. ;)
    .-= Lo último publicado por Víctor López García: Auto-empleado: ¿Estás cometiendo este grave error? =-.

    • @Víctor:

      Buena idea la de la taza de té/café o canción. Todavía más visual y dinamizadora que los abstractos 5 minutos :-)

      Te cedo los derechos para cambiarle el nombre a la técnica en Guatemala –aunque me vas a permitir que me niegue a pronunciarlo ;-)

  7. Está bueno.Pero mi problema es que procastino las cuestiones que tienen que ver con hablar con gente.Como ir a mostrarle mi portfolio de murales a arquitectos y cosas así =(
    ¡Podría ir a los estudios de arquitectura y hablarles 5 minutos!
    Ahí hablar 5 minutos es un montón de tiempo…

  8. Justo ahora estoy en esa situacion de tener que empezar un pendiente que llevo semanas evadiendo. Probare tu metodo y regresare a contar como me fue. ;)

  9. Me ha gustado mucho la entrada (tomo nota), pero especialmente el comentario de Víctor López, de la taza de té. Porque juntas dos cosas: comenzar una tarea comprometiéndose a un tiempo breve, y además el estímulo positivo de estar disfrutando a la vez un té bien rico. Así seguro que acabas asociando el “ponerse a trabajar” con algo agradable.

  10. El otro día pensando sobre esto, se me ocurrió otra comparación que puede servir para ilustrar esto.
    Y es que la resistencia a realizar una tarea es muy similar a la ley del rozamiento superficial: el rozamiento estático (cuando comenzamos empujar algo que está quieto) es superior al rozamiento dinámico (cuando el objeto está ya en movimiento y sólo tenemos que mantenerlo así). En ambos casos, una vez dado el “empujón” inicial, el resto del “trabajo” sucede de forma mucho más fácil.

    • @JT:

      Me has hecho recordar mis clases de física en segundo y tercero de BUP, y luego de la universidad –por cierto, me encantaban–, y no se me hubiera ocurrido un símil mejor. La fuerza de rozamiento se comporta casi igual que la resistencia a empezar a hacer las cosas difíciles o aburridas.

      Muchas gracias por compartirlo :-)

  11. He descubierto tu blog hace unos días y me encanta (de hecho, estoy medio enganchada porque me parece todo muy interesante y quiero absorberlo todo, lo cual me impide pasar a la acción, pero bueno). Felicidades. Sobretodo porque aunque pareces tener la productividad dominada, sigues hablando de cómo recaes, lo que te cuesta… y pareces mucho más humano y cercano!
    En cuanto a lo de la técnica de las palomitas+taza de té o equivalente: absolutamente genial!!! voy a probarla. JT habla de rozamientos, pero yo más bien hablaría de inercia y de la tendencia de las cosas a mantener su estado. Yo siempre he pensado que soy una persona con muchísima inercia, me cuesta muuucho ponerme en marcha, pero luego me cuesta también mucho parar y pasar a otra cosa, y mis planificaciones siempre acaban yéndose al traste por uno de estos dos motivos. Imposible el punto medio!
    Enhorabuena otra vez!

    • @Adela:

      Muchas gracias por tus palabras.

      Algunas veces la gente piensa que por escribir sobre el tema, o publicar un libro, los autores tenemos la verdad absoluta o hemos alcanzado la perfección. ¡Nada más lejos de la realidad! Somos personas que cometemos fallos, como todos, a los que además nos gusta escribir sobre lo que hemos aprendido. ;-)

      En cuanto a la “inercia”, yo lo llamo hábitos. Los hábitos son los que nos hacen seguir haciendo las mismas cosas una y otra vez, casi en modo automático. La buena noticia es que es posible “romper”, o para ser más exactos, sustituir unos hábitos por otros. Si te interesa puedes leer un artículo que escribí hace tiempo:

      http://elgachupas.com/el-metodo-seinfeld-para-adquirir-habitos/

  12. Uno de los mejores consejos que he escuchado nunca. Si bien lo he hecho alguna vez de forma inconsciente, ahora me doy cuenta de que era una palomita y me ha sido muy útil.

    Gracias por el tip.

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