La rutina hace el hábito

“Cada uno tiene el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa.” Arthur Schopenhauer (1788-1860) Filósofo alemán.

Hace un tiempo escribía sobre la importancia que tiene desarrollar buenos hábitos para ser productivos. De nada sirve utilizar métodos como GTD si no nos desprendemos primero de la mala influencia de cierto tipo de hábitos, como estar “colgados” todo el tiempo de Twitter, interrumpir nuestro trabajo en cuanto nos llega otra tarea, o sucumbir a lo fácil en lugar de estar haciendo lo importante.

Ya vimos algunas técnicas útiles, como el método Seinfeld para motivarnos y hacer seguimiento de los progresos, o el método de 5 pasos para conseguir que los hábitos se consoliden. Todo eso está muy bien, pero ¿cómo hacer para acordarte de que tienes que hacer algo, si normalmente no lo haces? La respuesta es: mediante rutinas.

Efectivamente, el problema a la hora de adquirir hábitos no es tanto la técnica, sino la dificultad que tenemos todos para integrar el nuevo hábito en nuestro día a día. Pero cuando descubres el poder de las rutinas, todo cambia radicalmente.

La palabra “rutina” está muy devaluada en los últimos tiempos. Pensamos en una rutina como algo aburrido y poco agradable. Cuando nos dicen que una persona es rutinaria, inmediatamente se nos viene a la cabeza una persona gris, poco interesante. Pero la verdad es que nuestras vidas están llenas de rutinas, aunque no nos demos cuenta.

El secreto para acordarte de realizar una nueva actividad (la que quieres convertir en hábito), es integrarla en una de las rutinas que ya tengas bien consolidadas. Utiliza alguna de las actividades que realizas normalmente como un catalizador de la nueva actividad. Así, cada vez que hagas la primera, por asociación te acordarás de realizar la segunda.

Veamos un ejemplo:

Supón que quieres adquirir el hábito de llevarte fruta a la oficina para comer a media mañana. Cuando te levantas vas con prisas, y como repites todas tus actividades de forma casi automática, siempre se te olvida. Para solucionarlo, puedes preparar la bolsa de fruta por la noche y colocarla junto a las llaves del coche. De esta forma, cando vayas a salir y cojas las llaves, inmediatamente verás la fruta y te la llevarás.

Si repites esto durante varios días, llegará un momento en que ya no te hará falta dejar la fruta junto a las llaves. La nueva actividad (cojer la bolsa con la fruta) entrará a formar parte de tu rutina matutina, y el hábito de comer fruta a media mañana estará casi consolidado. (A no ser que también se te olvide sacar la fruta a las 11 de la mañana para comértela, en cuyo caso tendrás que aplicar una estrategia similar en la oficina.)

Como ves, las rutinas tienen un poder muy grande, del que muchas veces no somos conscientes. Desarrollar rutinas es bueno. De hecho, merece la pena identificar, analizar y ajustar todas nuestras rutinas diarias, con el fin de ayudarnos a desarrollar los hábitos que nos hemos propuesto.

Más adelante hablaré de dos de estas rutinas que a mi me resultan más útiles. Me refiero a la rutina matutina (todas las actividades que realizo desde que me levanto hasta que llego a la oficina), y la rutina vespertina (lo que hago desde que salgo del trabajo hasta que me voy a dormir). Estas dos rutinas bien planeadas, de lunes a viernes, obran maravillas en la productividad :-)

¿Utilizas las rutinas para potenciar tu productividad? ¿Qué otras formas conoces de fijar hábitos en el día a día? Deja un comentario con tu experiencia.

Foto por Christa Sawyer

12 comentarios

  1. Pingback: Bitacoras.com

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  3. Un artículo muy interesante. Suelo hacer lo que comentas en el ejemplo de la fruta, aunque a efectos de recordatorio en situaciones puntuales, no a efectos de desarrollo de rutinas. Tomo buena nota.
    Saludos,

  4. Hola:

    Si tengo varias rutinas, lo que a mi se me complica es el horario. Ejemplo:
    Apuntar todos mis ingresos y gastos y pasarlos a mi hoja de calculo es una rutina, pero no tiene horario.
    Igual pasa con algunas actividades del trabajo, como tengo ser flexible por las actividades de emergencia, no siempre puedo hacer las cosas a la misma hora o el mismo dia.

    De hecho, eso de nunca dejar de hacer lo que estoy haciendo es muy dificil en mi trabajo. Puedo seguir un par de minutos para guardarlo, pero es muy frecuente que llegue el jefe y me diga que tengo 3 horas para ir por el equipaje porque salgo al otro lado de la republica. Ahi es donde me truenan las rutinas.

    Con todo eso, si puedo establecer varias rutinas, si son buenas y no se trata de ser aburrido, se trata de tener mas tiempo para lo que te gusta hacer.

  5. Hola:

    Totalmente de acuerdo. Las rutinas son buenas, lo malo es llevar una vida rutinaria.
    Las rutinas deben ayudar a crecer, no a ser un robot. Hace poco me he establecido una rutina para repasarme todas las mañanas unos temas (apenas 10 páginas) que debo controlar.
    Tu rutina de publicar en el blog casi a diario nos beneficia a todos, gracias.

  6. Creo que el secreto de las rutinas es hacerlas interesantes, intercalar cosas que nos gustan con unas otras que casi-no. Yo en mi trabajo tengo varias rutinas que llamo “checklist”, me sirven para verificar que las cosas estan funcionando como deben y para completar ciertos procedimientos que no debemos dejar pasar.

  7. @josep:

    Prueba a aplicar este truco tan sencillo a algo que te cueste trabajo convertir en hábito, y verás cómo cambian las cosas. Claro, siempre teniendo en cuenta que el hábito que quieres adquirir te interesa de verdad.

    Muchas veces el “olvido” no es real, sino una excusa para no hacer lo que nos habíamos propuesto. En estos casos casi siempre el motivo es que, en realidad, no estamos comprometidos ni motivados de verdad para adquirir el nuevo hábito ;-)

  8. @Hluot:

    En efecto, no todos los hábitos pueden acoplarse a un horario, sencillamente porque pueden tener lugar en cualquier momento. Afianzar esos hábitos es más costoso, requiere de mucha concentración y estar alerta en todo momento. Es por eso que no se recomienda afrontar varios cambios de hábito al mismo tiempo. Si estar pendiente de uno cuesta trabajo, ¡imagínate si lo intentas con 3 al mismo tiempo!

    Afortunadamente, muchas hábitos sí son “rutinizables”, valga la palabra.

  9. @Manolo:

    Muy buena frase: “las rutinas son buenas, lo malo es llevar una vida rutinaria”. Totalmente de acuerdo :-)

    Muchas gracias por tu comentario… y bienvenido.

  10. @Moroni:

    Muy buena tu aportaciòn. Los checklist o listas de comprobación son fantásticas para automatizar ciertas tareas que son complejas o que tienen muchos pasos. De hecho, David Allen sugiere utilizar checklists como parte de nuestro sistema de referencia GTD. Por ejemplo, él tiene checklists para hacer la maleta antes de un viaje, o con los pasos a realizar en la revisiòn semanal.

    Yo convierto todos mis procedimientos de trabajo en checklist. Es una forma muy práctica de asegurar que el trabajo se hace siempre de la misma forma. En otras palabras, aseguro la calidad de lo que hago :-)

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