GTD para dummies: el propósito y los principios

GTD para dummies: el propósito y los principios

Sí, todavía existe un nivel más elevado que el de las visión, y de hecho es un nivel doble: el que cubre nuestro propósito en la vida y nuestros principios personales. Es el nivel último al que todo lo demás está supeditado. Una vez identificados, prácticamente nunca cambiará, porque está íntimamente relacionado con nuestra esencia.

¿Por qué hacemos lo que hacemos? Esta es la pregunta a la que responde nuestro propósito vital. Y, ¿cómo? La manera en que hacemos las cosas viene impuesta por nuestros principios, lo que es aceptable y lo que no lo es.

Podría parecer que identificar nuestro propósito en la vida no tiene ningún valor productivo. Al fin y al cabo, todo el mundo sabe lo que quiere… ¿o no? Por experiencia sé que poca gente sabe realmente lo que quiere en la vida. Si no tienes claro lo que quieres, es muy difícil construirte una visión a largo plazo de dónde quieres estar, y mucho más difícil aún ponerte objetivos e iniciar proyectos que tengan sentido.

Lo mismo puede decirse de los principios. No tener en cuenta nuestros principios, puede hacernos personas sumamente infelices y frustradas. Por ejemplo, imagínate aceptar tener 3 hijos porque te lo pide tu pareja, o se supone que es lo que se espera de ti, cuando en el fondo preferirías ser libre para probar cosas nuevas y “vivir la vida al máximo”, como se suele decir.

Si no hacemos un ejercicio consciente por identificar los principios que nos rigen, es muy fácil caer en la trampa de aceptar los principios de los demás, ya sea la gente que nos rodea o de la sociedad en la que vivimos. Y aunque a veces esos coincidirán con los nuestros, no podemos esperar que siempre sea así.

El propósito

Muchas personas viven años sin plantearse su propósito, y muchas más mueren si haberlo hecho nunca. ¿Cuándo es el momento de revisar el propósito? Cuando sintamos que algo se nos escapa, que deberíamos estar haciendo cosas distintas de las que estamos haciendo, que no somos felices…

Es increíble lo que un propósito consciente puede hacer por nosotros. De repente, la visión a largo plazo se hace nítida, y todas las decisiones se tornan muy fáciles de tomar. El propósito es el objetivo último, es la respuesta –nuestra respuesta personal– al por qué y para qué estamos en este mundo.

Para encontrar mi propósito yo me hago 2 preguntas: ¿por qué me gustaría ser recordado cuando me muera?, y ¿de qué me arrepentiría si no lo hubiera hecho? Desde luego, ya os digo de antemano que las respuestas no son tener mucho dinero, presidir una gran empresa, o ser famoso. Aunque hay muchas respuestas posibles a estas preguntas, sospecho que una gran parte de la humanidad tiene propósitos similares.

En cuanto al formato, el mío es apenas un párrafo. Eso sí, muy condensado. Lo ideal es que quepa en una tarjeta y llevarlo siempre contigo para poderlo leer siempre que sientas que lo necesites –por ejemplo, en momentos de duda, de no saber para dónde tirar.

Los principios

Los principios no son más que una lista de comportamientos –algunos los llaman valores– que consideramos comportamientos inviolables, no sujetos a discusión. Todo lo que hagamos debemos hacerlo respetando estos principios, o la cosa no funcionará –podemos engañar a los demás, pero no a nosotros mismos.

Muchos de los principios son comunes a cualquier ser humano. Por ejemplo, todo el mundo –supongo que– quiere ser honesto. Sin embargo, otros son más subjetivos. Por ejemplo, la necesidad de respetar los deseos de un ente superior como Dios –evidentemente, un católico y un ateo diferirán en este punto. Es importante hacer conscientes todos los principios que nos rigen, sean evidentes o no.

En promedio, todos solemos tener de 10 a 20 principios personales fundamentales. Una vez identificados es buena idea anotarlos en una lista. Después, en los momentos de duda a la hora de tomar una decisión, no serán de gran ayuda. ¿Me voy de vacaciones o ahorro para la jubilación? Todo dependerá de si mi principio dominante es la “asegurarme el futuro” o “vivir el momento”.

Artículo original escrito por Jero Sánchez. Sígueme en Twitter.

Foto por Simon Deutsch (via Flickr)

8 comentarios

  1. Excelente post, Jero.

    Dos ideas añadidas, si me lo permites.

    Dice David Allen, con razón, que frecuentemente no somos conscientes de nuestros principios/valores hasta que estos son violados.

    Y también en relación con lo anterior, que una gran parte de los conflictos (serios) suelen derivarse de no haber tenido una conversación previa sobre ellos: usa a menudo el ejemplo de una pareja cuyos miembros tienen un número diferente de platos sucios como umbral para sentirse incómodos… desde quien no tolera dos hasta quien tolera cualquier cantidad mientras quede alguno para usar…

    Saludos, ;-)

    • @Rubén:

      Gracias por el comentario. Tienes toda la razón. Los principios son los grandes olvidados –e ignorados– de nuestra sociedad. Hasta que los ponen/ponemos contra las cuerdas.

      Definitivamente, merece la pena pensar sobre ellos de vez en cuando, y como dices, discutirlos con la gente que nos rodea, en casa y en el trabajo. Si lo hiciéramos más a menudo nos evitaría muchos disgustos y malos entendidos.

  2. … y al final te mueres, Dios no existe y los reyes son los padres.
    Los principios, si tienes que tenerlos apuntados ya no son tuyos, seran los que estan bienvistos o los que se te han ocurrido en una noche de borrachera pero no los tienes interiorizados por tanto no son tus principios.
    En 2 segundos te cambia la vida, ¿para que aferrarse a un proposito en la vida que se puede hacer añicos en el momento en que al salir a pasear a tu hijo recien nacido le caiga una maceta en la cabeza?.
    En un mundo tan cambiante y tan hijoputa como el actual es de ilusos planificar mas alla del dia siguiente. Luego vienen las frustraciones y los desengaños. Y repito, al final te mueres sin pasar ningun examen y sin jugar en la liga superior. Carpe diem amigo, carpe diem.

    • @santana:

      Ya echaba de menos tus comentarios ;-)

      En un mundo de colores, ese en que los Reyes no son los padres, tendrías toda la razón. Pero lamentablemente, poca gente tiene ni siquiera una idea aproximada de qué es lo que realmente les mueve. Descubrirlo de manera consciente les/nos ayudaría de muchas formas.

      @Luis José:

      De acuerdo contigo. Como le decía a Santana, ser conscientes de nuestros propósitos y principios nos ayuda de muchas formas.

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