Gestiona mejor tu vida: enfoque

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Foto por bsdfm (via Flickr)

(Este artículo forma parte de la serie Gestiona mejor tu vida. No te pierdas el resto.)

Artículo original escrito por Jero Sánchez. Sígueme en Twitter.

Después de haber visto los tres giros anteriores –proactividad, perspectiva y simplicidad–, llegamos al que sea quizá uno de los giros más importantes del método de Berto: en enfoque. Gracias al enfoque podemos decidir cuándo y dónde debemos aplicar los otros giros. De ahí su importancia.

El enfoque significa tomar el control, estar presentes, tomar conciencia del momento, saber qué estamos haciendo, cómo y por qué. Es quizá uno de los giros más complicados de llevar a cabo, porque todas las personas tenemos una tendencia natural a distraernos con otros pensamientos y dispersar nuestra energía. Por eso, Berto propone cinco niveles de enfoque que debemos practicar una y otra vez, hasta que formen parte de nuestros hábitos.

1. Enfoque de mañana. Es un ejercicio mental rápido y ágil que podemos hacer mientras nos duchamos por la mañana, preparamos el desayuno o hacemos ejercicio. La idea es repasar mentalmente las dos o tres tareas más importantes que nos esperan durante el día. Es importante tener en cuenta dos cosas: primero, debemos pensar por qué esas tareas son tan importes; y segundo, no se trata de generar estrés o ansiedad, sino todo lo contrario, tomar conciencia de lo que nos espera para poner en guardia nuestros sentidos productivos para afrontarlo con mayor eficacia.

2. Enfoque de objetivo. Antes de iniciar una tarea, ya sea crítica o rutinaria, es necesario detenernos unos instantes y pensar qué es lo que vamos hacer y qué importancia tiene para nosotros. Ello nos permitirá ajustar el tiempo y el nivel de energía que vamos a dedicarle. Siempre, SIEMPRE, debemos aplicar el enfoque de objetivo en las cosas que hagamos, por nimias o rutinarias que sean.

3. Enfoque de entorno. También antes de iniciar una tarea debemos ser consciente de las distracciones que nos rodean, y tomar las medidas que sean necesarias para deshacernos de ellas. Cerrar el programa de correo, apagar el teléfono, apartar los papeles y objetos que no estén relacionados con la tarea… El objetivo: empezar con todos nuestros sentidos puestos en lo que vamos a hacer.

4. Enfoque de concentración. Una vez iniciada la tarea, el enfoque de concetración te permite seguir presente y concentrado hasta el final. Dependiendo de qué se trate, hay muchas técnicas. Por ejemplo, mirar a los ojos y los gestos de tu interlocutor durante una conversación, tomar notas durante una reunión, centrarte en una sóla tarea y no intentar la multitarea, pasar el dedo o un bolígrafo sobre el texto mientras estás leyendo, recordarte constatemente por qué estás haciendo lo que estás haciendo.

5. Enfoque de elección. Por último, si durante una tarea surge una interrupción inevitable, debes tener la disciplina de elegir en función de tus prioridades. El enfoque de elección te ayudará a elegir siempre bien, evitando las decisiones precipitadas o impulsivas que dan al traste con nuestra productividad.

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