Estructura tu jornada laboral con GTD

Estructura tu jornada laboral con GTD

Casi desde que empecé a poner en práctica los principios de GTD pude sentir una mejoría enorme en la manera en que organizaba mi trabajo, mis compromisos y la información que manejaba. Sin embargo, eso no significaba necesariamente una mejora en mi productividad. Durante mucho tiempo tuve la sensación de que algo no terminaba de encajar. Sí, mis listas eran preciosas, y mi archivo se veía impecable. Pero al final de cada día sentía que no había avanzado en los asuntos verdaderamente importantes.

Los mecanismos que ofrece GTD para ayudarnos en este sentido son la revisión semanal y la clasificación de las tareas según su contexto, tiempo y energía necesarios para completarlas, y prioridad. Y funciona… hasta cierto punto. ¿Qué es lo que falla?

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Planificación de proyectos con mapas mentales

“No existe en el mundo nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo.” Victor Hugo (1802-1885), escritor francés.

Cuando hablábamos de la gestión de proyectos con GTD hace unas semanas, vimos que una parte fundamental de la planificación natural consistía en definir las tareas a realizar mediante una técnica llamada lluvia de ideas. Básicamente, una lluvia de ideas consiste en dedicar un tiempo a pensar en todas aquellas cosas que tendremos que tener en cuenta para llevar a cabo el proyecto, sin importar el orden o lo descabelladas que puedan parecer. En definitiva, se trata de recopilar tanta información como podamos, para luego filtrarla y ordenarla en un plan de proyecto.

El problema que se presenta es cómo recogerlas esas ideas de una forma que resulte útil. Hay que tener en cuenta que, en una lluvia de ideas, estas surgen de forma desordenada, por lo que los métodos tradicionales, como las listas en papel, no son muy efectivas. Necesitamos una técnica que nos permita registrar todas esas ideas de forma organizada, no importa cuántas o cuán aleatoriamente surjan.

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