Las interrupciones no existen

Teléfono de oficinaEsta semana me encuentro en Amsterdam, terminando la formación para certificarme como Master Trainer en la metodología de productividad personal Getting Things Done (GTD), de la mano de la David Allen Company. Además de compartir experiencia formativa con algunos de mis colegas de varias partes del mundo, he tenido la oportunidad de escuchar al maestro David Allen por segunda vez en lo que va de año —bueno, la segunda vez en persona.

Una de las primeras lecciones extraídas hasta ahora es haber constatado, una vez más, la universalidad del método. De hecho, estamos representados cuatro de los cinco continentes —los pinguinos aún no practican GTD—, incluyendo, entre alumnos y maestros, participantes de culturas y países tan dispares como Italia, Sudáfrica, Estados Unidos, Holanda, Brunei, Colombia y, por supuesto, España y, de algún modo, también México. Y es que, efectivamente, al final todos somos mucho más parecidos de lo que nos imaginamos, al menos en lo que se refiere a la necesidad de tener bajo control nuestras vidas, tanto en el trabajo como en el ámbito personal.

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Este artículo fue publicado originalmente como colaboración en El Canasto.

Para alcanzar un nivel de productividad personal óptimo todavía no conozco nada mejor que respetar el ciclo del método GTD (Getting Things Done), propuesto por David Allen: recopilar, procesar, organizar, hacer y revisar. Como podemos ver, todo empieza con la recopilación o captura de los compromisos que adquirimos, ya sea con un tercero o con nosotros mismo. La idea fundamental aquí es separar la recopilación del resto de actividades productivas.

Respetar este ciclo nos permite aplicar algunos “trucos” productivos muy efectivos, como por ejemplo evitar las constantes interrupciones simplemente tomando nota de los compromisos en el momento que surgen –recopilación–, y procesarlos posteriormente, cuando sea el momento más adecuado. De este modo evitamos tener que dejar lo que estamos haciendo en este momento para atender otros asuntos, que generalmente son menos importantes.

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