Donde hábitos y herramientas se tocan

Cepillo de dientes eléctricoSi la memoria no me falla, la última vez que hablé sobre herramientas específicas de productividad en este blog fue en octubre de 2012, hace ya casi cuatro años, en relación al ecosistema de aplicaciones de iCloud. Si me sigues con regularidad, ya sabes lo que pienso con respecto al papel que juegan las herramientas a la hora de mejorar la efectividad de las personas. De hecho, no es sólo mi opinión, es lo que la mayoría de los expertos opinan, y lo que la experiencia nos ha enseñado: las herramientas juegan un papel secundario, lo que realmente tiene un impacto significativo en tu efectividad son tus hábitos.

Esta realidad ha hecho que cada vez me resista más a hablar, y más aún a recomendar, una u otra herramienta de productividad. Sin embargo, no vivo en las nubes, y reconozco las ventajas que puede proporcionar en un momento dado una buena herramienta cuando se trata de aumentar la eficiencia y la eficacia de las cosas que haces. Asumiendo que tienes buenos hábitos para la gestión de tu flujo de trabajo, y dependiendo del entorno en que te desenvuelvas normalmente —digital o analógico—, una buena herramienta puede aportar un empuje extra a tu efectividad. Especialmente en entornos digitales, donde cada día surgen nuevas y «mejores» opciones que prometen llevarte al siguiente nivel.

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