Los problemas de la productividad personal… y GTD

Lapicero destacadoHan confluido estos días un par de posts interesantes en la blogosfera de la productividad personal en español, uno de Rubén Alzola y otro de mi buen amigo y colega consultor artesano José Miguel Bolívar. En el primero, Rubén comparte cinco problemas que Leo Babauta —el conocido bloguero detrás de Zen Habits—, ha detectado en la gente que ha querido adoptar GTD y no lo ha conseguido. En el segundo, José Miguel nos explica por qué la efectividad personal no es para todos. Casi inevitablemente, hicieron «clic» en mi cerebro. Así que heme aquí, compartiendo con vosotros algunas ideas.

Respeto enormemente el trabajo de divulgación que hizo Leo Babauta en su día, y lo interesante de su propuesta de productividad personal llamada ZTD —acrónimo de Zend To Done—, sobre la que yo mismo ya escribía allá por 2010 en este mismo blog. Lo que me llama poderosamente la atención es que, después de los años, siga habiendo tanta cantidad de personas que aún siguen aspirando a mejorar su productividad personal, reducir el estrés del día a día y hacer un mejor uso de su atención en un mundo cada vez más complejo, utilizando los métodos de alguien que decidió «retirarse» del mundo y eliminar de su vida prácticamente cualquier cosa excepto meditar, escribir, estar con su familia e impartir algún curso de vez en cuando. Es un sinsentido.

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Primer curso oficial de GTD realizado en España

Logo GTDHace pocas semanas se cumplía un año de mi regreso a España, tras casi diez años viviendo y trabajando en México. Los «culpables», mis amigos y colegas de la red OPTIMA LAB. Y muy especialmente José Miguel Bolívar, con quien me reuní en persona por primera vez allá por 2010, pero al que ya conocía virtualmente desde antes incluso de que naciera este blog, cuando empecé a leer sus posts en Óptima Infinito. ¡Quién me iba a decir entonces lo que terminaríamos haciendo juntos!

La razón principal detrás de la decisión de venir a vivir a España era doble. Por un lado, seguir desarrollando mi actividad como formador y facilitador en un mercado como el español, que poco a poco empezaba a mostrar claros signos de entender la importancia de la efectividad personal y organizativa en la competitividad de las organizaciones modernas. Por otro lado, me atraía muchísimo la idea de tener cerca a auténticos maestros de la efectividad, como el mismo José Miguel, David Sánchez, Antonio José Masiá, Paz Garde o Jesús Serrano. Lo que jamás soñé fue tener una oportunidad de desarrollo profesional y personal como la que me brindó José Miguel apenas un mes y medio después de haber aterrizado en Madrid.

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¿Tiene sentido actualizar GTD?

Latas de pintura

Desde que hace ya un año, en marzo de 2015, apareció la nueva edición del libro Getting Things Done, no he dejado de leer críticas a David Allen en distintos foros, relacionadas especialmente con tres aspectos: la evolución de la metodología propiamente dicha, la falta de recomendaciones específicas sobre qué herramientas «modernas» conviene utilizar, y la excesiva complejidad de la metodología.

Yo mismo he criticado la nueva edición, aunque no exactamente por esos motivos. Sinceramente, pensaba que los años habrían llevado a Allen a ir un poco más allá en el tratamiento de ciertos aspectos de la metodología, especialmente los relacionados con la perspectiva, ya que pensaba que había perdido una buena oportunidad para hacerlo en esta nueva edición. Sin embargo, después de las dos últimas lecturas «a fondo», poco a poco voy comprendiendo algo: David Allen nunca ha tenido en mente ir más allá de donde va.

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GTD: Cómo evitar quedar fuera de contexto

Balón de fútbol

Una de las ideas más potentes —y originales— de la metodología de productividad personal GTD introducida por David Allen en 2001, es el concepto de «contexto». Tanto es así que muchos métodos de organización que han surgido a su sombra durante los últimos años, incorporan de un modo u otro algo parecido a los contextos. Y cuando no lo incorporan, como sucede por ejemplo con Autofocus, ya se encargan sus propios usuarios de ver la manera de hacerlo, aunque a veces resulta bastante complicado por la propia naturaleza «antiproductiva» del método.

Por si no lo tienes claro, un contexto es una herramienta, persona o lugar necesario para poder hacer algo. Es decir, que si un contexto no está disponible, no puedes hacer ese algo, aunque quieras. La primera consecuencia interesante de este enfoque es que, si no te encuentras en un contexto determinado, puedes «ignorar» temporalmente todo lo que necesitas hacer en ese contexto, y así enfocarte en lo que sí puedes hacer en este momento. Es decir, que los contextos nos dan un criterio objetivo que nos ayuda a tomar la decisión de qué hacer en cada momento ante la pregunta que todos nos hacemos varias veces al día: «¿y ahora por donde sigo?».

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