El sorprendente futuro del trabajo

Pareja en la playaComo profesional del conocimiento especializado en la mejora de la efectividad de las personas y las organizaciones, no puedo permanecer impasible ante el cambio en el mundo del trabajo que se avecina ya tenemos encima. La «culpable»: la tecnología, que parafraseando al Don Sebastián de La verbena de la Paloma, adelanta que es una barbaridad. Las consecuencias son evidentes: cada vez más puestos de trabajo son sustituidos por robots o algoritmos ejecutados por ordenadores, que hacen lo mismo pero más rápido, a menor costo y mejor que los seres humanos. Es lo que tiene el desarrollo económico y la búsqueda permanente de la eficiencia. Como decía mi padre, lo que es bueno para el bazo, es malo para el espinazo.

Aunque, si somos objetivos, en realidad, esta no es una situación nueva. El miedo de perder el puesto de trabajo por culpa de los avances de la ciencia y la tecnología ha existido siempre. Como dice Raúl Hernández, el rodillo de la robotización sigue a su ritmo, como lo lleva haciendo desde hace décadas. Lo que sucede es que las personas cada vez nos vamos quedamos con menos espacios, y los avances tecnológicos se van sucediendo cada vez más rápidamente. Hasta que hemos llegado a un punto en que, independientemente de la posición en el organigrama, ya no es realista pensar que podemos quedarnos «agazapados» en nuestro puesto de trabajo hasta la jubilación, esperando que no nos toque la lotería de la automatización.

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