Cuidado, creencia a la vista…

Antonio Machado

«En mi soledad he visto cosas muy claras que no son verdad»

Antonio Machado, poeta español (1875 — 1939)

Las creencias son muy peligrosas porque, una vez las instalamos en nuestra cabeza, cuesta mucho ponerlas a prueba. Dicen que las personas somos simples sacos de hábitos. Yo diría que, más que de hábitos, somos sacos de creencias. Porque, como dice mi buen amigo y maestro José Miguel Bolívar, hacemos las cosas que hacemos porque creemos las cosas que creemos.

Creer ciertas cosas nos lleva a actuar de una determinada manera, hasta que el comportamiento se convierte en hábito. Y entonces perdemos el control de lo que hacemos, nos convertimos en autómatas. No estar dispuestos a reconsiderar la validez de las cosas que creemos nos condena a repetir ciegamente los mismos actos, una y otra vez. Y por tanto, a dejar de evolucionar, mejorar y crecer como personas.

Se necesita humildad para permanecer abierto a la posibilidad de que lo que crees puede que no sea verdad. Y coraje para actuar en consecuencia.

Imagen cortesía de Wikipedia.

4 comentarios

  1. Eres una persona que admiro y que sigo, por muchos motivos. Pero este post, disculpa que sea tan directo, me parece una simpleza.
    ¿Qué es creencia? ¿Los hábitos nos convierten en autómatas? ¿Creencias y hábitos nos vuelven irracionales?
    Este post seguramente tendrá origen en alguna experiencia personal, pero me parece una tema: el de las creencias, los hábitos, y el sentido racional y crítico de la existencia, que exige un tratamiento un poco más “profesional”

    • En primer lugar, muchísimas gracias por expresar tu admiración, Francisco José :)

      En el contexto de este post, creencia es cualquier afirmación que damos por cierta y cuya veracidad utilizamos para tomar decisiones, del tipo que sea. Las creencias son necesarias, al igual que los hábitos, ya que nos permiten automatizar muchas facetas de nuestra vida y liberar recursos para otros menesteres. El peligro con dejar que las creencias se asienten sin revisarlas de vez en cuando es que podemos terminar haciendo las cosas simplemente porque siempre las hemos hecho así, y no porque realmente tenga sentido hacerlas de esa manera.

      Las creencias y, por tanto, los hábitos, surgen en determinado contexto. Y los contextos, como sabes, cambian todo el tiempo. Por tanto, tiene todo el sentido del mundo revisar de vez en cuando si lo que creemos sigue siendo válido.

      Con todo y lo simple que este post te pueda parecer, todos los días veo personas cayendo en la rutina, en su sentido más negativo posible, o cuyas creencias les impide aprender formas más eficaces de hacer las cosas, simplemente por carecer del más mínimo sentido crítico que mencionas.

      Las creencias no nos vuelven irracionales. Son las creencias no revisadas son las que nos vuelve irracionales.

      • Muchas gracias por tu respuesta. Entiendo lo que quieres decir. Me parece que las discrepancias que tengo con el post es que los términos “creencia” y “habito” tienen unos significados antropológicos precisos, aunque puedan ser utilizados con otros significados.

        Yo me he fijado más en el significado antropológicos de estos términos. Pero estoy de acuerdo con que es necesario mantener un sentido críticos con respecto a cosas que damos por supuestas, y que automatismos que adquirimos en la forma de trabajar son susceptibles de cambio por cambia el entorno.

        ¿No es algo de eso lo que intentamos con las revisiones en GTD e intentando mejorar su utilización?

        • Bueno, las revisiones de GTD van orientadas a mantener el sistema actualizado y a tomar mejores decisiones sobre qué trabajo hacer y qué trabajo puede esperar, en función de las circunstancias. Sin duda, la revisión de tu sistema GTD puede llevarte a replantearte cambios en tu comportamiento (cambios de hábitos), pero ese no es el objetivo principal de GTD.

          En el post me refiero a «creencias» y «hábitos» en sentido amplio. Un ejemplo del tipo de creencia que puede ser limitante es que para mejorar tu productividad personal debes aprender a gestionar el tiempo. Puede que las técnicas de gestión del tiempo fueran útiles hace décadas, cuando el trabajo del conocimiento no estaba tan extendido, pero actualmente sirven para muy poco.

          Darse cuenta de que la naturaleza del trabajo ha cambiado radicalmente en los últimos años puede ayudarnos a desechar esa creencia, y buscar nuevos comportamientos más acorde con la realidad actual. Así, en lugar de insistir con la gestión del tiempo tendría más sentido aprender algún método que te ayude a gestionar la atención, como por ejemplo GTD.

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