Cuando no terminar es la mejor opción productiva

La productividad personal se tiene que aprender

Hace unos días un lector me comentaba por Twitter que tenía un proyecto personal en el que había invertido mucho tiempo. El caso es que después de tantos meses trabajando en él ya no tenía el mismo interés, y estaba en la disyuntiva de si seguir –ya le quedaba poco para terminarlo–, o abandonar.

Uno de los principios productivos más importantes es terminar siempre lo que se empieza. Efectivamente, algunas personas tienen la mala costumbre de empezar muchas cosas y no terminar ninguna, lo que desde luego impacta negativamente en su productividad personal. Este hábito, mucho más común de lo que nos imaginamos, no sólo es una pérdida de tiempo y de recursos personales lamentable. Además nos impide alcanzar metas de verdadero valor, y nos produce una eterna sensación de que no avanzamos en la vida. Al final, todo ello desemboca en infelicidad y frustración.

Pero, ¿es este principio inmutable? ¿De verdad siempre la mejor opción es terminar lo que se empieza? Bueno, como todo en esta vida, existe una excepción.

A veces, especialmente cuando se prolongan demasiado en el tiempo, debemos ser honestos con nosotros mismos y reconocer que los proyectos pueden perder su sentido original. Si algo hay seguro es que nuestros gustos y metas cambiarán con el tiempo. Cuando un proyecto se lleva arrastrando por meses, o incluso años, no tiene nada de extraño que pierda parte del valor que inicialmente tenía. En situaciones como esta debemos pensar seriamente sobre el costo de continuar o de abandonarlo definitivamente.

No es una decisión fácil, lo sé. Cuando hemos invertido tantos meses de nuestra vida en un proyecto, la tendencia natural es continuar a toda costa. La duda nos corroe y pensamos: “¿cómo voy a dejarlo ahora? ¡Sería tirar a la basura todo el tiempo que le he dedicado!”. Es comprensible. Sin embargo, ese no es el razonamiento que debemos hacernos. Lo que en realidad debemos pensar es si lo que vamos a obtener cuando el proyecto esté terminado vale el tiempo que tenemos que invertir para terminarlo. ¿Es eso productividad? O dicho de otra forma, ¿el proyecto está alineado con nuestro plan de vida actual?

En economía existe un concepto llamado coste de oportunidad. Cuando adquirimos un bien, no sólo estamos incurriendo en un coste económico –lo que pagamos por él–, sino en un coste de oportunidad –lo que dejamos de comprar para adquirir dicho bien. Extrapolando este concepto a la productividad, emplear nuestro tiempo y recursos personales en un proyecto implica necesariamente que debemos renunciar a trabajar en otros, que pueden tener igual o más valor.

Cuando nos enfrentamos a la decisión de si seguir dedicando tiempo o no a un proyecto, lo que en realidad debemos preguntarnos es si hay algún otro proyecto que pueda darnos en este momento mayor valor que el proyecto que tenemos entre manos. Si la respuesta es positiva, no debemos dudarlo ni un instante: hay que abandonar. Por mucho que nos duela, abandonar es la mejor opción desde un punto de vista productivo.

Por supuesto, determinar el valor de los proyectos no es fácil, y casi siempre es un asunto bastante subjetivo. Pero debemos aprender a hacernos las preguntas correctas. No podemos cambiar lo que ya hemos hecho, pero sí podemos decidir cómo emplear el tiempo que tenemos por delante. ¿Vas a seguir “perdiendo” el tiempo en ese proyecto que ya no te interesa, o vas a emplearlo en algo que tenga verdadero valor para ti?

¿Alguna vez has terminado proyectos porque ya le habías invertido mucho tiempo? Comparte tu experiencia y opinión en un comentario.

Artículo original escrito por Jero Sánchez. Sígueme en Twitter.

Foto por H. Michael Karshis (via Flickr)

7 comentarios

    • @Fermin:

      Gracias por aportar este recurso. Me parece que tu sistema es sencillo y muy fácil de implementar. Estoy seguro que muchos lectores que todavía no se animan a empezar con GTD podrán utilizarlo como base para su propio sistema. Además, tiene la ventaja de que no depende de una herramienta específica –¿quién no tiene a estas alturas instalado Excel o un equivalente en su ordenador?–, y te permite clasificar las tareas y proyectos de forma visual por colores –algo que muchos agradecerán.

  1. Hola,

    Interesante Post. Creo que si es una excepción a la regla se vale, pero no que se vuelva regla.

    Recuerdo hostorias de la epoca de “La fiebre del oro” Muchos abandonaron justo cuando faltaba poco para llegar a la beta. Otros se aferraron toda una vida a un lugar esperando encontrar ¿y? NADA. perdieron su vida.

    Es dificil saber si ya estás a punto de “darle al clavo” y tal vez ese pequeño faltante de terminar la tarea se el que haga la diferencia y le de un sentido a todo el esfuerzo.

    Lo importante es evaluar si lo mejor es abandonar y pensar si realmente es lo mejor.

    Saludos,

    Eloy López

    • @Eloy:

      Desde luego, lo que planteo no es una regla, sino una excepción que muy poca gente considera después de haber dedicado una cantidad de tiempo y recursos considerable a un proyecto. La idea es aprender a no cerrarnos, a ser flexibles y considerar la opción de abandonar cuando el proyecto ya no tiene valor.

      El caso que comentas de la fiebre del oro es muy distinto. Cuando los buscadores de oro abandonaban su esfuerzo o decían continuar, en realidad no tenían una referencia de cuánto tiempo más deberían seguir para alcanzar –suponiendo que iban a alcanzar– su objetivo. No tenían forma de evaluar el esfuerzo que les quedaba por delante, y así difícilmente podían comparar con otras opciones. En su caso, era más una cuestión de fe que de elección productiva.

  2. un post muy interesante.
    No es fácil reconocer que ese proyecto ya no nos lleva a ninguna parte cuando hemos dedicado esfuerzos materiales, económicos… todo nuestro tiempo.
    Un negocio online (sector retail) y un blog.

    Me reconozco plenamente en lo que comentas en tu artículo preguntándome una y otra vez cómo iba a abandonar MI proyecto.
    Pero también aprendí mucho durante el camino y espero poder levantarme de nuevo mientras intento ganarme la vida como puedo

    Gracias por este blog

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