Cómo hacer un plan de contingencia personal

Hoy estaba pensando:

“¿Qué pasaría si un día me diera un jamacuco o falleciera de manera súbita? ¿Qué les pasaría a mi pareja, hijos, padres…? ¿Estarían protegidos adecuadamente? O peor aún, ¿estarían protegidas las personas que realmente me importan, o sólo las que dictara la ley? ¿Qué pasaría con mis bienes y deudas? ¿Sabe mi familia qué hacer en una situación así?

En el mundo empresarial se habla mucho sobre los planes de contingencia, que permiten reducir el impacto de cosas como la marcha de un empleado clave, el incendio de las oficinas o un terremoto en el centro de proceso de datos… Entonces, si las empresas tienen un plan de contingencia, ¿por qué las personas no lo tenemos?”

Y tras elucubrar estas y otras ideas macabras, me puse a la tarea de averiguar cómo sería mi plan de contingencia personal. A continuación expongo el resultado de mi devanamiento mental:

En primer lugar debería preparar tres cosas muy importantes:

  1. Un seguro de vida. Esto sólo sería necesario si los ingresos más importantes de la familia son los míos. Un seguro de vida tiene como objetivo no dejar desprotegida a la familia en caso de que falte el miembro que sostiene la economía familiar, es decir, permitirles hacer frente a los gastos corrientes y deudas durante un período de tiempo suficiente para consiguir otros ingresos.
  2. Un testamento. El Código Civil español no permite dejar todo los bienes a una única persona, salvo que se den circunstancias muy especiales. Si muero intestado, la ley establece por defecto ciertas proporciones (la legítima, la mejora y la de libre disposición) que, si hay hijos y/o padres vivos, y dependiendo del régimen económico del matrimonio, normalmente no son muy beneficiosas para el cónyuge. Además, morir intestado también puede ser una carga económica para la familia en términos de impuestos. Por tanto, vale la pena preocuparme por establecer en vida cómo quiero que se reparta mi patrimonio en caso de que suceda lo peor. (En México la ley es mucho más sencilla, pudiendo dejar todo mi patrimonio a quién yo elija sin ninguna restricción. Aún así, vale la pena que todo quede perfectamente claro ante un notario.)
  3. Un seguro de gastos médicos. En España quizá no sea tan crítico, pero en países como México es importante (creedme, el Seguro Social español es una maravilla comparado con el mexicano). Un seguro de gastos médicos debería cubrir todos los padecimientos posibles. Si ya se dispone de un seguro de gastos médicos de empresa, habría que averiguar si hay algún monto máximo cubierto, y si lo hay, contratar un reaseguro que lo complementara para eliminar el límite. (Enfermedades devastadoras como el cáncer son cada vez más comunes, y pueden hacer completamente inútil un seguro de gastos médicos limitado.)

Una vez que tuviera listas estas cosas, pasaría a elaborar el plan de contingencia propiamente dicho, teniendo en cuenta que el objetivo principal es proteger y facilitar las cosas a mi familia en caso de muerte o incapacidad, de forma que sean capaces de realizar cualquier gestión que sea necesaria, rápida y fácilmente.

Con ello en mente, se me ocurre que el plan debería contener al menos los siguientes elementos:

  • Inventario de cuentas de banco. En principio debe incluir el nombres de las entidades y números de cuenta, así como la información de contacto: dirección de la sucursal, teléfono, etc. Si tengo suficiente confianza con mi pareja u otra persona de la familia (idealmente, la persona que sería mi albacea en caso de fallecer), también debería dejar las claves necesarias para acceder a las cuentas por Internet en un lugar seguro, como una memoria USB encriptada, o en papel, en una caja de seguridad, a la que sólo ellos tengan acceso.
  • Inventario de seguros contratados. Además del seguro de vida, seguros de gastos médicos, seguro de la casa, seguro del coche, otros seguros de vida de tarjetas de crédito, seguro de retiro o invalidez, etc. Debería incluir fechas de vencimiento, cantidades aseguradas, objetos o hechos asegurados y bajo qué circunstancias, beneficiarios, etc.
  • Inventario de deudas, como los préstamos bancarios y personales que queden todavía activos, con capitales pendientes, formas de pago, etc.
  • Instrucciones que detallen cómo acceder a las cuentas de banco y, muy especialmente, cómo hacer uso de los seguros (términos más importantes de cada póliza, cantidades aseguradas, teléfonos, plazo y documentación necesarios para tramitar los cobros, contacto dentro de la compañía de seguros que les pueda ayudar, etc.). También debería indicar bajo qué circunstancias y para qué fines se podría usar el dinero de cada cuenta bancaria, en el caso de que me encontrara incapacitado.
  • Testamento moral y/o últimas voluntades. Opcinalmente, sobre todo en caso de fallecimiento, podría dejar algún mensaje personal a ciertos miembros de la familia o a algunos amigos, junto con instrucciones claras para su entrega. Igualmente, podría incluir una declaración de últimas voluntades, que especificara qué hacer con mis restos, o con quién quiero que se quede el perro ;-)
  • Documentos originales de todas las pólizas de seguro, testamento, escrituras de propiedad (como casas, terrenos, sepulturas, etc.), contratos (como donación de órganos), facturas (como coches, joyas, obras de arte, etc.), y cualquier otro documento que pudiera ser necesario en caso de contingencia.

Todos estos puntos podrían ir redactados en un único documento, lo más breve y sencillo posible. Dicho documento, así como el soporte encriptado con las claves bancarias (si las hubiera), podrían guardarse junto con los documentos originales en un dossier, archivo o caja, en un lugar seguro.

Como último paso, informaría de la existencia del plan a los interesados, indicando dónde deberían encontrar todo en caso de una contingencia. Y ya puestos, añadiría una tarea periódica a mi sistema de recordatorios para revisar el plan al menos una vez cada seis meses (este podría ser un buen momento para cambiar las claves de acceso a los bancos).

¿Qué os parece? ¿Echáis en falta algún elemento? ¿Habíais pensando antes en hacer un plan de contiengencia personal? ¿Creéis que es útil, o por el contrario, no merece la pena molestarse tanto?

Foto por Frank Dittmar

4 comentarios

  1. Te felicito por el post. Tienes una facilidad para escribir tan sencillo y al grano. Es necesario para todos los que tenemos familia para no dejarlos desamparados.

  2. @Sanyu:

    Este tipo de comentarios lo animan a uno seguir escribiendo. Muchísimas gracias :-D

    Espero seguir viéndote por aquí. Estoy preparando más artículos de finanzas personales, que ahora están un poco “olvidadas” en favor de la productividad. Ojalá haya más artículos de tu interés.

    De nuevo, gracias por pasar por aquí.

  3. Me parece que tu comentario sobre el gasto de seguro medico me parece racista que lo compares directamente con el servicio Mexicano. Ubieras simplemente mencionar en comparación a otros paises, ya que no aporta en nada este comentario cuando no haces ninguna comparación o aporta al punto que explicas.

  4. El fallecimiento es una carga para los demás, y es muy claro que hay que facilitarles esta carga, pero que pasaría si dentro del establecimiento de metas te das cuenta que no todo va como querías, en mediano y largo plazo¿?, creo que ese es otro punto a considerar.

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