Cómo hacer dieta de información

“Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.” Groucho Marx (1890-1977) Actor estadounidense.

Artículo original escrito por Jero Sánchez. Sígueme en Twitter.

La dieta de información es otro de los conceptos de productividad que suelen parecer un poco drásticos o exagerados al neófito. Nos encontramos inmersos en una sociedad de excesos, y las comunicaciones no son una excepción. Continuamente somos bombardeados por información proveniente de llamadas telefónicas, correos electrónicos, programas de televisión, periódicos, radio, blogs, redes sociales… Y sin darnos cuenta, nos convertimos en esclavos de nuestro afán por no dejar pasar una sóla oportunidad de conocer, aprender o saber algo nuevo.

El problema es que, además de nuestra salud mental (es imposible absorverlo todo), estar abiertos permanentemente a la información daña considerablemente nuestra productividad, como medio para alcanzar nuestros objetivos. Puede que no seamos conscientes de ello, pero estar pendientes de los distintos medios de comunicación consume mucho tiempo, y lo peor de todo, muchos de ellos tienen la capacidad de interrumpirnos en medio de tareas importantes.

Pero no nos engañemos. Hacer dieta de información no es nada fácil. ¿Cómo resistirse a leer nuestros blogs favoritos, subir unas cuántas fotos a Facebook, “twitear” un rato, escuchar las noticias en la radio o ver la televisión? La buena noticia es que no es necesario dejar de hacer todas estas cosas. Sólo hay que tratar de hacer un esfuerzo consciente por tomar el control, y reducir el tipo y la cantidad de información que consumimos todos los días.

Principios para la dieta de información

Para que sea efectiva, cualquier dieta de información tiene que basarse en estos 3 principios fundamentales:

Principio #1. Eliminar todo lo que no aporte valor. Si una actividad o rutina no te hace crecer personalmente o no te acerca a tus objetivos, debes eliminarla de raíz. Ver 3 horas la televisión (especialmente series o concursos), pasar 1 hora leyendo titulares de prensa o jugar en Internet, generalmente son actividades que no aportan valor (salvo que seas un profesional relacionado con esas áreas).

Principio #2. Seleccionar la información que vas a consumir. Una vez decidido qué es lo que vas a excluir de tus rutinas, tienes que elegir qué es lo que definitivamente sí vas a incluir. En función de tus tiempos, actividades profesionales y objetivos, deberás decidir de qué medios de comunicación vas a sacar provecho.

Principio #3. Fijar tiempos y límites. Incluso si ya has seleccionado los medios aboslutamente imprescindibles, debes limitar su consumo y fijar momentos del día para hacerlo. No tener en cuenta este principio puede suponer que dejes de hacer el trabajo real que te acercará a tus objetivos. Al final, la productividad (ya la vida en general) se trata de hacer, no de ser expertos sobre el papel.

Mi dieta de información personal

Como la dieta alimenticia, cada uno debe “diseñar” su propia dieta de información en función de sus circunstancias e intereses. A continuación os presento la dieta de información que yo sigo, y que puede servir de base para crear la vuestra:

1. Cortar la televisión por lo sano. Piénsalo. ¿Cuánto de lo que ves en la televisión te aporta algo valioso? Incluso las noticias hace tiempo que han dejado de ser interesantes, más llenas de notas sensacionalistas y morbosas que de verdadera información útil. Yo hace años que prácticamente no veo la televisión. A veces la enciendo por la noche para relajarme con algún programa tipo documental, pero se me puede pasar más de una semana sin verla. Prefiero ocupar el tiempo en leer, charlar con mi mujer, escribir, tocar el piano o jugar con mi perro.

2. Escuchar las noticias en la radio, una vez al día. Aprovecho el traslado matutino a la oficina para sintonizar una emisora de noticias y ponerme al día. Eso es todo. De hecho, tengo la fortuna de que el programa que escucho también ofrece un resumen de noticias económicas, lo que me ahorra mucho tiempo. En sólo 20 minutos (anuncios comerciales incluidos), satisfago mi ingesta de información general. Os puedo asegurar que siempre me he enterado de todo lo importante que pasa alrededor y en el mundo.

3. Procesar el correo 10 minutos cada 2 horas. Por mi tipo de trabajo tengo que estar pendiente del correo continuamente, así que no puedo reducirlo más. Pero en otras circunstancias podría reducirlo incluso a una o dos veces al día (de hecho, el correo del blog lo leo sólo temprano por la mañana, y a última hora de la tarde). Si alguien te envía un correo, el asunto no es importante; de serlo, seguro que te llamaría por teléfono.

4. Leer blogs 30-45 minutos, una vez al día. Si no tengo cuidado, esta es una de las actividades que más rápidamente se me puede salir de control. Por eso limito la lectura de blogs (usando un lector de feeds) a sólo 45 minutos al día. La lectura de feeds efectiva tiene su técnica, pero eso es asunto para otro artículo. La idea es que leo todo lo que puedo durante ese tiempo, y luego lo dejo. De todos modos, por más tiempo que dedique, siempre quedan cosas por leer. Así que no me agobio demasiado por ello.

5. Socializar 10 minutos, dos veces al día. Aunque soy relativamente nuevo en el mundo de las redes sociales, me doy cuenta del peligro que supone Twitter ;-) Le tengo tanto miedo a las redes sociales que todavía no estoy en Facebook (quizá en un futuro). Sólo me conecto un par de veces al día, generalmente coincidiendo con la lectura de blogs y cuando contesto los comentarios de mis lectores. De esa forma puedo “twitear” todo lo interesante que encuentro. Sólo si hay algún evento importante en mi día entro a Twitter fuera de horario, para compartirlo.

6. Nada de Internet en el móvil. Aunque es muy tentador, en mi caso no necesito acceso a Internet continuamente, así que he renunciado a contratar un plan de datos para mi Blackberry. Prefiero tener el control y acceder a Internet el tiempo y en el momento que yo decida. El teléfono lo uso como herramienta de productividad, pero no de comunicación (salvo para el teléfono, obviamente).

¿Haces algo parecido a la dieta de información? ¿Qué otras cosas se te ocurren? Comparte tu experiencia en un comentario.

Foto por: Sanja Gjenero

15 comentarios

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Estoy muy de acuerdo con el artículo en general y con los dos primeros párrafos en particular. Actualmente tenemos una “bendita” sobredosis de información, gracias fundamentalmente al medio mediante el cual nos estamos comunicando ahora mismo: Internet. Ese acceso a tanta información necesita de filtros como los que describes en el artículo. Son como los diques de los rios o del mar.

    Por otro lado, si te fijas la dieta de información que propones o utilizas tiene una alta carga de planificación que es el punto clave de la productivdad. Planificas cada tiempo que dedicas a la actividad en concreto y eres disciplinado con ello. Aquí entra la segunda clave de la productividad: la disciplina.

    Yo en mi caso, accedo a los feeds al menos tres veces al día. Leo los titulares y si veo algo que me interesa, lo leo con más detalle. Respecto al email, lo proceso 4 veces al da (el del trabajo) y al menos 3 veces el personal (como tengo la bandeja de entrada muy limpia gracias a GTD no tardo mucho ;-))

    ;-)

    • @David:

      Gracias por compartir tu dieta. Efectivamente, en el fondo la dieta de información requiere de planificación y disciplina. Por eso, alguien que no ha estudiado productividad raramente hace este tipo de autocontrol, y desde luego, no se lo plantea de forma consciente.

  3. ay ay ay! que gran tema. Para mi la parte de los blogs y twitter es difícil porque deseo que mi vida profesional cada vez esté más en la red así que utilizo mucho esas herramientas para promocionarme, aprender, inspirarme y relacionarme. pero es adictivo!!
    Van los míos:
    1. Desde hace 1 año y medio que bloggeo (ya en forma) no prendo la tv. Si le invierto 3 horas a la semana es mucho. Pero en diciembre viene el binge de series q mi esposo y yo compramos: 20 días de dr. house, bullshit, etc.
    2. La radio ha salido de mi vida.
    3. Me cuesta trabajo no estar viendo el mail pero si lo estoy apagando más :)
    4.Ahora tengo asignada 1 hora para leer feeds de blogs (todavía no encuentro el tiempo para comentar en los que quisiera)
    5. Yo si socializo más al día. Sobre todo ahora que acabo de abrir un nuevo blog y lo estoy dando a conocer.
    6. Mi celular es viejito así que nada de internet. Pero si quiero que mi vida profesional se vaya más a la red, tendré que adquirir un iphone.
    Por cierto, te extraño en el blog!!
    Feliz año

    • @So:

      El tuyo es un ejemplo de la necesidad de ingerir más información por cuestiones profesionales. Aún así, como tú misma sugieres, siempre se puede recortar un poquito.

      Para que no te sientas sola, te diré que a mí también me cuesta trabajo a veces controlarme. Hay días en que parecen que los bloggers se ponen de acuerdo para publicar cosas interesantes, y se te pasa el tiempo volando ;-) De hecho, hace relativamente poco que comencé a escribir en mi blog de forma pesudo-profesional, y me imagino que mis hábitos cambiarán con el tiempo, especialmente en lo tocante a Twitter y al correo. Por eso, tendré que ser más cuidadoso si cabe.

      Ah, y he estado uno días un poco alterado por motivos familiares (ahora me encuentro en Madrid). Pero pronto regreso a casa y retomo mis rutinas. Así que pronto me verás de nuevo por tu blog :-)

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  5. Hum :/ tengo envidia! (Pero de la buena ;))
    Ojalá yo pudiera organizarme tanto haha, la verdad hago un esfuerzo por no revisar mucho el mail (no es tan dificil ya que casi no me llegan correos importantes), no puedo twittear mucho por la escuela que queda lejos y me hace irme temprano y llegar tarde, pero fuera de ahí…

    A veces uso hasta mi último minuto por la mañana leyendo mis Feeds, y veo las noticias a diario. Al menos ahora es solo una vez al día, en mi casa acostumbran a ver los tres noticiarios de la tarde y el de la noche x.x

    Ojalá pronto pueda unirme a ustedes chicos (:
    Feliz año!

    • @Mirie:

      Gracias por tu comentario y bienvenida :-D

      Si sigues los 3 principios, estoy seguro de que no te costará tanto trabajo. Claro, la dieta de información tiene que ir acompañada de otros hábitos productivos para que sea sencilla llevarla a cabo. Por ejemplo, si tienes tus objetivos personales claramente definidos, es más fácil tomar la decisión de dejar de “perder” tiempo en la televisión o Internet.

      (Te aconsejo que leas estos artículos: http://ElGachupas.com/temas/objetivos/.)

  6. “tener criterio” a la hora de filtrar información es una habilidad que se adquiere con la práctica y como muy bien has dicho, es muy importante la planificación y la autodisciplina.
    Deseo que todo esté yendo bien.
    Saludos,
    Montse

  7. Coincido contigo en gran parte de tus comentarios. Sin embargo en mi caso, acceder a la red desde el movil, me permite aprovechar tiempos muertos (bus,metro, esperas,…) para informarme, comentar,… Como tengo por norma no conectarme en el trabajo para temas personales y responsabilidades familiares en casa, suele ser el unico modo de mantenerme “al dia”. Saludos.

    • @josep:

      Totalmente de acuerdo. Cada uno debe elegir según sus circunstancias. Resulta obvio que, en tu caso, comunicarte desde el móvil resulta una excelente decisión. Además, dado que sólo lo utilizas en tus desplazamientos, estás limitado el tiempo que dedicas a esos asuntos de forma automática.

  8. Hola:

    Pues mi dieta de información la controlo por las vias de comunicación:

    No veo televisión, NUNCA. Ni siquiera los canales de paga.
    No oigo radio, NUNCA. Si algun noticiero es bueno, tiene presencia en internet o periodicos.
    No entro a redes sociales, twitter, etc.

    Leo periodicos y revistas impresos o sus versiones en internet. Eso si, si compro una revista o periodico me encargo de que lo lean mas de 2 personas para “reutilizar”.

    Leo blogs y webs pero tardo mucho en agregarlos a mis favoritos. Las webs y blogs que ya estan en los favoritos son parte de una rutina de leerlos y comentarlos que me lleva una hora mas o menos.

    Cuando no puedo leer todo en menos de una hora, copio el contenido y lo guardo en mi palm, asi aprovecho los tiempos muertos como Josep Briet sin necesidad de internet, no siempre puedo estar conectado.

    Feliz año.

    • @Hluot:

      Una dieta de información muy interesante. Gracias por compartirla.

      En mi caso, desde que existe Internet, creo que comprar revistas es una pérdida de dinero. Ya no recuerdo cuándo fue la ùltima vez que compré una. En cuanto a los libros prácticos, estoy empezando a tener la misma filosofía, aunque todavía compro libros de vez en cuando.

  9. Pingback: Dieta de información | Barcelona, juntando las piezas

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