Efectividad personal en tiempos líquidos

Zygmunt BaumanAyer nos amanecíamos con la triste noticia del fallecimiento de Zygmunt Bauman, el filósofo y sociólogo polaco que nos ayudó a entender mejor la sociedad moderna en la que vivimos. Fue él quién acuñó el término «modernidad líquida» para referirse a la naturaleza de la sociedad occidental de las últimas décadas, y que terminó plasmando magistralmente en un libro con el mismo título. Él nos enseñó cómo todas las certezas sobre las que venimos pensando y actuando desde hace décadas se están derritiendo ante nuestros ojos. Y que esa licuefacción de la realidad nos obliga a replantearnos constantemente la validez de muchos supuestos, paradigmas y formas de hacer las cosas.

En su discurso de aceptación del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010, Bauman decía: «Nosotros, humanos, preferiríamos habitar un mundo ordenado, limpio y transparente donde el bien y el mal, la belleza y la fealdad, la verdad y la mentira estén nítidamente separados entre sí y donde jamás se entremezclen, para poder estar seguros de cómo son las cosas, hacia dónde ir y cómo proceder. Soñamos con un mundo donde las valoraciones puedan hacerse y las decisiones puedan tomarse sin la ardua tarea de intentar comprender (…) [pero vivimos en] un mundo donde la única certeza es la certeza de la incertidumbre (Las partes resaltas son mías.)

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Simplifica lo que tiene sentido simplificar

ABCMe gusta debatir ideas y puntos de vista, especialmente cuando tienen que ver con la efectividad personal. Y hace poco Jeroen Sangers, uno de los pioneros en la difusión de la productividad personal en español, me dio una oportunidad de oro para hacerlo. En relación al asunto del mito del menos es más, y en particular, sobre mi «oscuro pasado» utilizando algunas metodologías de productividad personales distintas a GTD®, publicó y luego compartió en este blog un interesante comentario que me hizo reflexionar de nuevo sobre el asunto. Inicialmente pensaba responder a Jeroen en el mismo hilo, pero como me suele pasar, al final me salió un post. Así que ahí va :)

Hoy en día, cuando uno se enfrenta al problema de mejorar la efectividad personal, en realidad se enfrenta a dos problemas distintos: por un lado, encontrar los principios que te permiten optimizar la gestión del flujo de trabajo del conocimiento; por otro lado, encontrar la mejor manera de llevar a la práctica dichos principios de acuerdo a tus circunstancias y gustos personales.

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La disciplina no es algo cool

Manos de gimnastaSí, lo sé, para muchos hablar de disciplina es casi como nombrar a la bicha o al chamuco. Ahora que hay atajos y recetas rápidas para conseguir prácticamente cualquier cosa imaginable, la disciplina es vista por muchas personas como una cosa casposa, caduca. Tan pasada de moda que ninguna persona que se considere mínimamente cool debería atreverse a mencionarla, mucho menos plantearse la posibilidad de incorporarla a su vida.

Aún a riesgo de delatar mi escasa sofisticación, me gustaría romper una lanza en favor de esta habilidad personal. No sólo porque gracias a la disciplina cualquier persona «normal» puede convertirse en «genio» si se lo propone —ya lo decía Paco de Lucía: «Cualquiera puede ser el mejor guitarrista del mundo si está dispuesto a pasarse los siguientes 30 años practicando 10 horas diarias los 7 días de la semana.». También porque la disciplina es libertad, aunque muchos se nieguen a reconocerlo.

Disciplina significa decir no a muchas cosas que te apetecería hacer en este momento, es cierto. Pero también abrir puertas a infinidad de posibilidades futuras que jamás hubieras soñado tener a tu alcance. Como dice Jim Rohn, «la gente no consigue resultados porque prefiere hacer lo cómodo antes que lo necesario». Ser disciplinado te hace libre, porque te permite avanzar en la dirección que quieres, en lugar de ir deambulando a golpes de suerte. Ser disciplinado consiste en dejar de hacer cosas por hacer, y empezar a hacer cosas que tengan sentido para ti, en un contexto que vaya mucho más allá del simple aquí y ahora.

El objetivo último de todo ser humano es ser feliz, tanto en este momento como durante el resto de su vida —el carpe diem está sobrevalorado. Por eso, a la hora de tomar la decisión de qué hacer en un momento dado debemos tener amplitud de miras. Porque lo que muchas personas llaman destino es en realidad el resultado de todas sus decisiones pasadas. O dicho en términos budistas, tu destino es en gran medida la suma de los efectos de todas las causas que has ido creando a lo largo del tiempo.

La disciplina, dirigida adecuadamente gracias a metodologías de productividad personal como GTD®, o de efectividad personal como OPTIMA3®, es lo que te permite generar las causas «correctas» para llegar a donde desees llegar. En la sociedad del atajo puede que el esfuerzo y el compromiso parezcan poco cool. O puede que sí lo parezcan, al menos para unos cuántos frikis. Pero eso da igual. Porque lo que caracteriza a las personas que tienen éxito en lo que se proponen no es que hacen cosas más cool que los demás, sino que cultivan la autodisciplina necesaria para hacer las cosas que saben que tienen que hacer, durante el tiempo que sea necesario, hasta conseguirlo. Todo lo demás está muy bien, pero difícilmente te ayudará a obtener resultados relevantes.

Olvidarse de la efectividad personal en vacaciones

Lectura en la playaAcaba de empezar el mes que, históricamente, al menos en España, es el mes de vacaciones por excelencia. Para muchas personas, las vacaciones son sinónimo de desconectar, de «olvidarse» de todo durante dos o tres semanas, especialmente de todo lo que huela a trabajo. Ello incluye, por ejemplo, dejar de revisar el email o ignorar la agenda.

Desde luego, las vacaciones deberían aprovecharse, principalmente, para descansar. Eso no tiene discusión. Pero no debemos olvidar que la realidad no se detiene en agosto, aunque muchas organizaciones así lo pretendan. La información potencialmente relevante sigue fluyendo desde infinidad de fuentes, y los acontecimientos que pueden requerir nuestra atención siguen su curso inexorablemente. No gestionar correctamente esta realidad, por mucho que estemos de vacaciones, es una auténtica irresponsabilidad, al menos si tu aspiración es llevar una vida plena, relajada y sin estrés en un entorno complejo y cambiante como el actual.

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