4 razones para hacer un inventario doméstico

Estoy seguro de que algunos de vosotros, tras leer el título de este artículo, habrá pensado: “¡Vaya estupidez! ¿Quién va a perder el tiempo en hacer un inventario doméstico? Yo ya se lo que tengo en casa. Este tipo está desvariando“. Bueno, lo de que a veces devarío puede que sea cierto ;-) Pero hacer un invetario no es ninguna tontería.

Llevo un tiempo pensando en ello y, finalmente, me he propuesto hacer un inventario de todo lo que tengo. Estas son mis razones:

1. Como prueba pericial. Si entran a robar a tu casa o sucede algún siniestro que la dañe en parte o en su totalidad, el seguro (porque espero que tengas un seguro), te pedirá pruebas de posesión de todo lo que reclames. Generalmente es suficiente con mostrar las facturas de los bienes, pero no siempre las conservamos. Incluso puede suceder que las facturas se pierdan en un incendio o un terremoto (en España es improbable, pero en México, creedme, es más que probable). En este caso viene muy bien tener un inventario con fotografías digitales, modelos y números de serie de cada objeto, a ser posible guardado en algún lugar ‘on line’, o en casa de algún familiar o amigo.

2. Para descubrir cuánta “basura” guardas. Normalmente no somos conscientes de la cantidad de cosas que tenemos hasta que hacemos un inventario. Y lo peor de todo es que gran parte de lo que guardamos ya no lo usamos ni lo vamos a usar en la vida. Estoy pensando en ropa vieja, aparatos pasados de moda, los libros y apuntes de la universidad, la bicicleta estática… Para ser realistas, por muchos lazos emocionales que tengamos con esas cosas, al final terminan teniendo uno de tres caminos: la basura, ragalárselo a alguien, o venderlas. ¿Para qué darle vueltas? Cuanto antes le demos salida, mejor para todos.

3. Para encontrar cosas que quieres volver a usar. “Ahora sí, te lo juro por Arturo. Esta vez si voy a usar la bicicleta estática“… Bueno, pues entonces sácala del trastero, arréglala y colócala en un lugar apropiado. “!Oh, ahí están las fotos de la boda! Llevaba tiempo pensando en digitalizarlas, pero no me acordaba dónde estaban.” (Para los más jóvenes: si muchachos, hubo un tiempo en que no existían las cámaras digitales y se hacían fotos en película de 35 milímetros. ¿Qué retro, verdad?) En fin, que puedes pasar unos ratos muy agradables.

4. Para tomar la decisión de simplificar. Una vez que eres consciente de la cantidad de dinero que te has gastado a lo largo de los años en comprar cosas que no necesitas, es posible que termines iniciando un proyecto personal de simplificación de tu vida. Además de ahorrarte mucho dinero en el futuro, es posible que ganes paz mental y termines ayudando al medio ambiente al reducir tu impacto consumista.

¿Alguna vez has pensado en hacer un inventario personal? ¿Qué motivos te movieron? Comparte tus ideas en un comentario.

Foto por Emily Lucima

5 comentarios

  1. Un inventario “total” como el que señalas nunca se me ha pasado por la cabeza (aunque se me antoja muy útil en la guerra de espacios que mantengo con mi esposa, por aquello de ver quién ocupa más), pero sí un inventario de libros y películas.

    El problema, como siempre, es que nunca coincide los tres elementos claves: el tiempo, las ganas y la consciencia.

    Cuando tengo tiempo no me acuerdo de hacerlo o no tengo ganas. Cuando tengo ganas no tengo tiempo. Y cuando me acuerdo no tengo tiempo.

    Es un círculo del que no es fácil salir. Ahora bien, lo del inventario digital de los elementos más proclives a ser robados o destruidos (y sobre todo los más valiosos) sí que me parece muy necesario.

    Eso y guardar las facturas o tickets (que siempre, siempre, siempre, acabo perdiendo o traspapelando).

  2. Me apunto. Al inventario de libros. Me ha pasado por segunda vez. He comprado un libro repetido.
    Qué cosas. Pero pasa, pasa cuando tienes cientos de libros.

    ¿Excell, fichas de cartulina, base de datos?

  3. En serio que parece descabellado en principio, peo las razones que das son tan convincentes. Buenísima idea, gracias.

  4. Hacer un inventario es todo un señor proyecto, y como tal hay que tratarlo. La mejor forma de hacerlo es dividiendo la tarea en muchos subproyectos. Por ejemplo, cada fin de semana una habitación, o incluso menos: un mueble o una estantería. El ritmo lo impones tú. De esa forma no se hace tan pesado ni da tanta pereza.

    Hazte el propósito de dedicarle 1 hora cada fin de semana (no es mucho, ¿no?). Te aseguro, por otras experiencias anteriores que he tenido, que una vez que te pongas a la tarea no querrás detenerte y seguirás mucho más de una hora.

    Yo empiezo este fin de semana. ¿Te apuntas? ;-)

  5. @Blumm:

    Cuando vivía en España tenía una biblioteca de más de 1.000 libros (lo que no es tan difícil como mucha gente cree), y también llegué a tener alguno que otro libro repetido jajaja. Al venirme a México tuve necesariamente que dejar casi todo allá, y ahora procuro no llenarme de libros de nuevo. Hace poco me compré un lector de libros electrónicos Sony PRS-505 que me ha simplificado mucho la vida :-) Sólo compro aquellos libros que son difíciles o imposibles de obtener en formato electrónico.

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