Productividad personal, fuente de capital psicológico

OptimismoA finales del siglo XX surgió una rama de la psicología denominada psicología positiva, cuyo foco principal era utilizar el conocimiento científico adquirido por esta ciencia para ayudar a las personas a conseguir una vida más satisfactoria, y no tanto en el tratamiento de desórdenes psicológicos. En este contexto surgió el concepto de denominado capital psicológico positivo, o simplemente capital psicológico, como las sinergias que se producen entre cuatro estados mentales: autoeficacia, esperanza, optimismo y resiliencia.

La importancia de este concepto radica en que existen muchos estudios que parecen asociar el capital psicológico con un mayor rendimiento en el trabajo —y en general, un mayor bienestar en la vida. Y que al tratarse de un «estado mental agregado», debería ser posible modificarlo, al contrario de lo que sucede con los rasgo de la personalidad, que básicamente son fijos e inmutables. La cuestión es: ¿qué podemos hacer para lograrlo?

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#CoreGTD: Verbos de siguiente acción y de proyecto

VerbLa metodología de productividad personal GTD está llena de sutilezas que, al ojo inexperto, suelen pasar inadvertidas en una primera aproximación. Es perfectamente normal. Muchas de las personas que se interesan por GTD lo hacen porque quieren resolver un problema: cómo mejorar su rendimiento personal y profesional en una realidad cambiante y que resulta cada vez más compleja. La urgencia por encontrar una solución rápida los lleva casi siempre a obviar aspectos importantes de la metodología de David Allen. Uno de estos aspectos, que marcan una enorme diferencia, es la manera de redactar los recordatorios de siguientes acciones y proyectos.

La inmensa mayoría de los profesionales actuales han aprendido a trabajar haciendo listas de tareas. Pero como decía una clienta del propio Allen, muchas listas de tareas no son más que «amasijos informes de cosas imposibles de hacer». A poco que te hayas tenido que enfrentar con la típica tarea que, sistemáticamente, se va quedando en la lista sin hacer, sabrás a qué me refiero.

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Los problemas de la productividad personal… y GTD

Lapicero destacadoHan confluido estos días un par de posts interesantes en la blogosfera de la productividad personal en español, uno de Rubén Alzola y otro de mi buen amigo y colega consultor artesano José Miguel Bolívar. En el primero, Rubén comparte cinco problemas que Leo Babauta —el conocido bloguero detrás de Zen Habits—, ha detectado en la gente que ha querido adoptar GTD y no lo ha conseguido. En el segundo, José Miguel nos explica por qué la efectividad personal no es para todos. Casi inevitablemente, hicieron «clic» en mi cerebro. Así que heme aquí, compartiendo con vosotros algunas ideas.

Respeto enormemente el trabajo de divulgación que hizo Leo Babauta en su día, y lo interesante de su propuesta de productividad personal llamada ZTD —acrónimo de Zend To Done—, sobre la que yo mismo ya escribía allá por 2010 en este mismo blog. Lo que me llama poderosamente la atención es que, después de los años, siga habiendo tanta cantidad de personas que aún siguen aspirando a mejorar su productividad personal, reducir el estrés del día a día y hacer un mejor uso de su atención en un mundo cada vez más complejo, utilizando los métodos de alguien que decidió «retirarse» del mundo y eliminar de su vida prácticamente cualquier cosa excepto meditar, escribir, estar con su familia e impartir algún curso de vez en cuando. Es un sinsentido.

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Simplifica lo que tiene sentido simplificar

ABCMe gusta debatir ideas y puntos de vista, especialmente cuando tienen que ver con la efectividad personal. Y hace poco Jeroen Sangers, uno de los pioneros en la difusión de la productividad personal en español, me dio una oportunidad de oro para hacerlo. En relación al asunto del mito del menos es más, y en particular, sobre mi «oscuro pasado» utilizando algunas metodologías de productividad personales distintas a GTD®, publicó y luego compartió en este blog un interesante comentario que me hizo reflexionar de nuevo sobre el asunto. Inicialmente pensaba responder a Jeroen en el mismo hilo, pero como me suele pasar, al final me salió un post. Así que ahí va :)

Hoy en día, cuando uno se enfrenta al problema de mejorar la efectividad personal, en realidad se enfrenta a dos problemas distintos: por un lado, encontrar los principios que te permiten optimizar la gestión del flujo de trabajo del conocimiento; por otro lado, encontrar la mejor manera de llevar a la práctica dichos principios de acuerdo a tus circunstancias y gustos personales.

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